Descubren microbios subterráneos que convierten CO2 en mineral
Un hallazgo en un laboratorio subterráneo revela una nueva y poderosa arma biológica en la lucha contra el cambio climático, con potencial para revolucionar la captura de carbono.

Un equipo de investigadores anunció el pasado 26 de mayo de 2026 un descubrimiento que podría cambiar el rumbo de la lucha contra el cambio climático: la identificación de microbios capaces de depurar dióxido de carbono (CO2) y convertirlo en un mineral sólido. El hallazgo, realizado en un laboratorio subterráneo especializado, abre la puerta al desarrollo de tecnologías de bioingeniería para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de forma eficiente y permanente.
Una fábrica biológica bajo tierra
El descubrimiento se produjo en un entorno de investigación a más de mil metros bajo la superficie, donde los científicos estudiaban ecosistemas microbianos adaptados a condiciones extremas. Estos microorganismos no solo sobreviven en ausencia de luz y con recursos limitados, sino que han desarrollado mecanismos metabólicos únicos para procesar el CO2 presente en su entorno. Este proceso, conocido como mineralización del carbono, convierte el gas en carbonatos sólidos, secuestrándolo de manera segura y duradera.
El mecanismo: de gas a piedra
La clave del proceso reside en una enzima que producen estos microbios, la cual acelera drásticamente la conversión del CO2 disuelto en agua a un estado sólido. A diferencia de otras tecnologías de captura de carbono que requieren almacenar el gas a alta presión, con riesgo de fugas, esta solución biológica lo transforma en una roca inerte. Investigaciones previas ya habían sugerido el potencial de los ecosistemas subterráneos, como las cuevas, para regular gases de efecto invernadero, pero este hallazgo identifica a los agentes biológicos específicos y su alta eficiencia.
Impacto y futuro de la captura de carbono
Este avance tiene un potencial significativo para las estrategias de mitigación del cambio climático. Los expertos en bioingeniería ya exploran cómo replicar las condiciones del laboratorio a gran escala. Una de las aplicaciones más prometedoras sería la creación de biorreactores industriales que utilicen cepas optimizadas de estos microbios para tratar las emisiones directamente en la fuente, como en plantas de energía o fábricas de cemento.
Además, el estudio de su genética podría permitir la modificación de otros microorganismos más comunes, como la bacteria E. coli, para que adquieran la capacidad de "comer" CO2 y generar subproductos de valor industrial, desde biocombustibles hasta componentes para la industria farmacéutica. Esta nueva herramienta biológica ofrece una solución sostenible que no solo captura el carbono, sino que podría convertir un contaminante en un recurso.
Aunque la implementación a escala global requerirá años de investigación y desarrollo, la comunidad científica se muestra esperanzada. El descubrimiento de estos microbios subterráneos reafirma el potencial de la naturaleza para ofrecer soluciones innovadoras a los mayores desafíos de la humanidad y marca el comienzo de una nueva era en la tecnología de secuestro de carbono.
