Lunes, 1 de Junio de 2026
Ciencia

James Webb descubre 'fósil cósmico' de los inicios del universo

El telescopio espacial detectó a LAP1-B, una galaxia ultra tenue y químicamente primitiva que existió 800 millones de años después del Big Bang, ofreciendo una ventana sin precedentes a la formación de las primeras estrellas.

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Por Redacción KENJA1 de junio de 2026, 12:13 a. m.

En un descubrimiento calificado como "asombroso", un equipo internacional de astrónomos ha utilizado el Telescopio Espacial James Webb (JWST) para detectar una de las galaxias más primitivas jamás observadas. Bautizada como LAP1-B, esta galaxia ultra tenue existió hace 13 mil millones de años, tan solo 800 millones de años después del Big Bang, y su composición química ofrece una visión directa de las condiciones del universo temprano.

Un viaje al amanecer cósmico

El hallazgo, anunciado el 31 de mayo de 2026, revela que LAP1-B es extraordinariamente pobre en metales pesados, elementos que son forjados en el interior de las estrellas y dispersados al final de sus vidas. Los análisis espectroscópicos del JWST mostraron que la abundancia de oxígeno en esta galaxia es aproximadamente 240 veces menor que la del Sol, convirtiéndola en la galaxia más primitiva químicamente observada hasta la fecha en esa época remota.

Esta composición tan pura, dominada por hidrógeno y helio, es consistente con las teorías sobre las primeras galaxias, que se cree fueron los bloques de construcción de galaxias más grandes como nuestra Vía Láctea. El descubrimiento de LAP1-B es, en esencia, la observación de un "fósil en formación", un ancestro directo de las galaxias enanas ultra tenues que vemos hoy en nuestro vecindario cósmico.

La lupa gravitacional: una ayuda cósmica

La detección de un objeto tan pequeño y distante como LAP1-B habría sido imposible sin una ayuda de la naturaleza. El equipo de investigación, liderado por el profesor Kimihiko Nakajima de la Universidad de Kanazawa, aprovechó un fenómeno conocido como lente gravitacional. Un cúmulo masivo de galaxias situado entre el James Webb y LAP1-B actuó como una lupa cósmica, curvando el espacio-tiempo y magnificando la luz de la galaxia distante por un factor de 100.

Gracias a esta amplificación, los avanzados instrumentos infrarrojos y espectrómetros del Webb pudieron capturar y analizar la débil luz de la galaxia durante más de 30 horas de observación. El análisis reveló que la mayor parte de la luz no provenía de estrellas, sino de nubes de gas incandescente, ionizadas por una intensa radiación que se cree emanó de la primera generación de estrellas, conocidas como Estrellas de Población III.

Implicaciones para los orígenes del universo

Encontrar una galaxia tan químicamente primitiva es crucial para entender la evolución cósmica. El universo, tras el Big Bang, solo contenía elementos ligeros. Todos los elementos más pesados, necesarios para la formación de planetas y la vida, fueron creados por generaciones posteriores de estrellas. LAP1-B ofrece una instantánea de esa era de transición, conocida como la Época de Reionización.

Además, los datos del telescopio mostraron una elevada proporción de carbono respecto al oxígeno, una firma química que coincide con las predicciones teóricas para las explosiones de las primeras estrellas. Este hallazgo no solo valida los modelos sobre la nucleosíntesis estelar primordial, sino que abre una nueva ventana para estudiar directamente los procesos que dieron forma a las primeras estructuras del cosmos.

El descubrimiento de LAP1-B es un testimonio del poder del Telescopio Espacial James Webb para descorrer el velo de los "Años Oscuros" del universo y observar directamente el nacimiento de las primeras galaxias, un hito que hasta hace poco pertenecía al ámbito de la teoría.