Martes, 2 de Junio de 2026
Ciencia

Físicos logran por primera vez la "aleatoriedad perfecta" con tecnología cuántica

Un equipo de ETH Zurich utiliza el entrelazamiento cuántico para generar números verdaderamente impredecibles, un hito con profundas implicaciones para la criptografía y la seguridad digital.

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Por Redacción KENJA2 de junio de 2026, 6:13 a. m.

En un avance que redefine los límites de la computación y la seguridad, un equipo de científicos de ETH Zurich ha logrado generar por primera vez "aleatoriedad perfecta" utilizando los principios de la mecánica cuántica. El logro, publicado en la prestigiosa revista Nature, resuelve un problema fundamental para la criptografía: la creación de números verdaderamente impredecibles, inmunes a cualquier intento de predicción, sentando las bases para una nueva era en la seguridad digital.

El desafío de la aleatoriedad real

La generación de números aleatorios es crucial para la seguridad informática moderna. Desde las claves de encriptación que protegen nuestros datos hasta las contraseñas, su eficacia depende de que sean imposibles de adivinar. Sin embargo, los generadores de números aleatorios tradicionales, incluso los más avanzados, no son perfectos. Se basan en algoritmos o procesos físicos que, aunque complejos, pueden tener sesgos sutiles o patrones ocultos. En criptografía, la más mínima desviación puede ser una vulnerabilidad explotable.

El equipo de ETH Zurich, liderado por los físicos Renato Renner y Andreas Wallraff, superó esta limitación recurriendo a uno de los fenómenos más extraños de la física cuántica: el entrelazamiento. Este principio describe cómo dos partículas pueden quedar vinculadas de tal manera que el estado de una afecta instantáneamente a la otra, sin importar la distancia que las separe.

Un experimento sin fisuras

El núcleo del experimento fue una "prueba de Bell" mejorada y sin fisuras (loopholes). Los investigadores utilizaron dos chips superconductores, cada uno con un bit cuántico (qubit), ubicados en refrigeradores separados y conectados por un tubo de 30 metros. Este montaje permitió entrelazar los qubits mediante el intercambio de fotones de microondas. La separación física garantizaba que no pudiera haber comunicación entre ellos a la velocidad de la luz durante la medición, eliminando cualquier posible influencia externa que pudiera comprometer la aleatoriedad.

Lo innovador de este enfoque es que utiliza un proceso llamado "amplificación de la aleatoriedad". El sistema toma una fuente de aleatoriedad imperfecta y, mediante las mediciones cuánticas del sistema entrelazado, la transforma en una secuencia de números perfectamente aleatoria y certificable. "La secuencia resultante de ceros y unos es ahora realmente perfecta, e incluso podemos certificarlo", afirmó Renner.

Implicaciones para la ciberseguridad y la computación

Las consecuencias de este logro son inmensas. La capacidad de generar aleatoriedad perfecta y certificada podría convertirse en un nuevo estándar de oro para la criptografía. Podría fortalecer drásticamente los sistemas de encriptación, haciéndolos teóricamente irrompibles, y eliminar vulnerabilidades en protocolos de seguridad que dependen de números pseudoaleatorios.

Este avance no solo tiene un impacto práctico inmediato, sino que también representa un hito fundamental en la comprensión y aplicación de la física cuántica. Demuestra cómo los conceptos más contraintuitivos del universo cuántico pueden ser aprovechados para resolver problemas tecnológicos del mundo real. A largo plazo, los investigadores sugieren que este sistema podría funcionar como una especie de "reloj atómico" para la aleatoriedad: una fuente físicamente certificada con la que otros generadores podrían ser medidos y calibrados.