Martes, 2 de Junio de 2026
Ciencia

James Webb detecta metano en cometa interestelar por primera vez

El hallazgo en el cometa 3I/ATLAS revela una composición química inusual, sugiriendo que se formó en un sistema estelar muy diferente al nuestro.

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Por Redacción KENJA2 de junio de 2026, 4:06 a. m.

El Telescopio Espacial James Webb (JWST) ha logrado un hito en la astronomía al detectar por primera vez la presencia de gas metano en un cometa de origen interestelar. Las observaciones, centradas en el objeto 3I/ATLAS, se realizaron en diciembre de 2025 mientras este visitante cósmico abandonaba nuestro sistema solar. Este descubrimiento, publicado en The Astrophysical Journal Letters, ofrece pistas cruciales sobre la diversidad química de otros sistemas planetarios.

Un visitante de otro sistema solar

El cometa 3I/ATLAS es apenas el tercer objeto interestelar detectado pasando por nuestro vecindario cósmico. Utilizando el Instrumento de Infrarrojo Medio (MIRI) del telescopio, los científicos obtuvieron una "huella química" detallada del cometa. Los datos no solo confirmaron la primera detección directa de metano en un visitante de este tipo, sino que también ratificaron una característica ya conocida de 3I/ATLAS: es inusualmente rico en dióxido de carbono.

La combinación de altas cantidades de metano y dióxido de carbono en relación con el agua diferencia a 3I/ATLAS de la mayoría de los cometas que se originaron en nuestro propio sistema solar. Esto sugiere que el cometa se formó en un entorno con condiciones y una composición química muy distintas a las que dieron origen a nuestros planetas.

El metano oculto bajo la superficie

Un aspecto clave del descubrimiento es que el metano no fue detectado en observaciones previas, cuando el cometa se acercaba al Sol. Su aparición tardía indica que el metano se encontraba congelado bajo la superficie del cometa. El intenso calor del Sol, al que el cometa se expuso durante su paso más cercano (perihelio), penetró las capas exteriores y provocó la sublimación (paso de sólido a gas) de este compuesto volátil desde las profundidades del núcleo cometario.

Esta observación proporciona una oportunidad única para estudiar el material prístino del interior del cometa, una muestra de la "nebulosa" o nube de gas y polvo donde se formó, lejos de nuestro Sol. Las mediciones se llevaron a cabo en dos fechas de diciembre de 2025, cuando el cometa se encontraba a cientos de millones de kilómetros del Sol en su viaje de salida.

Implicaciones para la formación planetaria

El estudio de cometas interestelares como 3I/ATLAS es fundamental para comprender la formación de sistemas planetarios más allá del nuestro. Actúan como "cápsulas del tiempo" que transportan información sobre la química de su lugar de origen. La composición única de este cometa refuerza la idea de que los procesos de formación planetaria pueden variar significativamente de un sistema estelar a otro.

Los datos del Webb también mostraron una drástica disminución en la producción de gas a medida que el cometa se alejaba del Sol, siendo la caída en la emisión de agua la más pronunciada. Este tipo de análisis detallado, posible gracias a la sensibilidad del JWST, abre una nueva ventana para explorar la diversidad de mundos que podrían existir en nuestra galaxia.