Polémico informe de EE.UU. asegura que el CO2 es menos dañino de lo que se cree
Un estudio del Departamento de Energía desafía el consenso climático, afirmando que los impactos económicos del calentamiento son exagerados y que las políticas de mitigación podrían ser contraproducentes.

Un controvertido informe publicado en julio de 2025 por el Departamento de Energía (DOE) de Estados Unidos ha encendido el debate climático global. El estudio, titulado 'Una Revisión Crítica de los Impactos de las Emisiones de Gases de Efecto Invernadero en el Clima de EE.UU.', concluye que el calentamiento inducido por el dióxido de carbono (CO2) parece ser menos perjudicial económicamente de lo que se postula habitualmente. Además, sugiere que las políticas agresivas para mitigar el cambio climático podrían ser más dañinas que el propio calentamiento.
Principales Hallazgos del Informe
Elaborado por el "2025 Climate Working Group", un grupo de cinco científicos reunido por el Secretario de Energía, Chris Wright, el documento evalúa la literatura científica existente y datos gubernamentales para ofrecer lo que describe como una "evaluación crítica de la narrativa convencional sobre el cambio climático". Entre sus conclusiones más destacadas, el informe sostiene que las acciones políticas de Estados Unidos para controlar sus emisiones tendrían un impacto directo indetectable en el clima global y que cualquier posible efecto solo se manifestaría tras largos retrasos.
El estudio argumenta que los esfuerzos para frenar el cambio climático podrían ser más perjudiciales para la sociedad en el presente que los peligros futuros que intentan evitar. Contrario a las proyecciones del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), el informe sugiere que la respuesta del calentamiento a las emisiones probablemente será modesta e incluso podría traer beneficios, como el aumento del crecimiento de las plantas debido a mayores niveles de CO2.
Duras Críticas de la Comunidad Científica
La publicación del informe ha provocado una reacción contundente por parte de numerosos expertos y organizaciones científicas, que lo acusan de carecer de rigor y de tener una motivación política. Un grupo internacional de 85 científicos, liderado por los climatólogos Andrew Dessler y Robert Kopp, redactó una refutación de 434 páginas. En ella, acusan al informe del DOE de "selección sesgada de datos" (cherry-picking), de citar erróneamente las conclusiones de otros estudios y de perseguir un fin político, no científico.
Por su parte, la organización Clean Air Task Force (CATF) calificó el borrador del informe como "engañoso, inexacto e ignora la abrumadora evidencia sobre el impacto de las emisiones". Según la CATF, los autores admitieron haber seleccionado solo la investigación que apoyaba sus afirmaciones, ignorando el peso de la evidencia científica que demuestra los efectos negativos del cambio climático en la salud, la agricultura y el planeta.
Análisis Económico y Perspectivas Políticas
Desde el ámbito económico, un grupo de académicos especializados en clima y medio ambiente criticó duramente el informe, señalando que su revisión de la literatura es "lamentablemente anticuada". Afirman que el documento utiliza "falacias para dar la impresión de que los daños climáticos son pequeños" y que tergiversa el consenso entre los economistas, quienes mayoritariamente recomiendan políticas eficientes para promover la innovación en energía limpia.
El informe se enmarca en un contexto de reversión de políticas climáticas. Según un reporte de la Universidad de Columbia, hasta septiembre de 2025 se habían registrado 200 retrocesos en políticas y regulaciones climáticas durante la administración en curso. La publicación del estudio del DOE coincide con una propuesta de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) para derogar el "Endangerment Finding" de 2009, una determinación clave que establece que los gases de efecto invernadero amenazan la salud pública.
Este documento y las reacciones que ha generado subrayan la profunda división en el debate sobre cómo abordar el cambio climático, poniendo de relieve el choque entre la evidencia científica mayoritaria y las nuevas directrices políticas que buscan redefinir la urgencia y el alcance de la acción climática.
