China lanza su nuevo cohete reutilizable y enciende las alarmas de seguridad
El exitoso lanzamiento inaugural del cohete Long March 12B, diseñado para competir con el Falcon 9 de SpaceX, se realizó sin previo aviso del cierre del espacio aéreo, desafiando las normas internacionales.

China ha dado un paso significativo en la carrera espacial comercial con el lanzamiento inaugural de su cohete reutilizable Long March 12B. El despegue se produjo con éxito el 1 de junio de 2026 desde la Zona de Prueba de Innovación Espacial Comercial de Dongfeng, en Mongolia Interior, colocando en órbita un nuevo lote de satélites para su megaconstelación de internet. Sin embargo, el avance tecnológico quedó empañado por la decisión de no emitir avisos de seguridad para el tráfico aéreo y marítimo, una práctica estándar a nivel mundial.
Un competidor directo para SpaceX
Con 72 metros de altura, el Long March 12B es la respuesta de China al Falcon 9 de SpaceX, el actual dominador del mercado de lanzamientos comerciales. Desarrollado por la China Commercial Rocket Company, una filial del conglomerado estatal CASC, este cohete está diseñado para ser de alto rendimiento y eficiencia, con una capacidad para poner en órbita terrestre baja una carga de hasta 20 toneladas. Su objetivo principal es acelerar el despliegue de la megaconstelación de satélites 'Qianfan' (Mil Velas), el proyecto chino para proveer internet de banda ancha a nivel global.
La primera etapa del cohete está equipada con nueve motores de oxígeno líquido-queroseno y está diseñada para ser recuperada y reutilizada en futuras misiones, una capacidad clave para reducir costos que SpaceX ya ha dominado. No obstante, en esta misión inaugural no se intentó la maniobra de recuperación de la primera etapa, la cual se planea para vuelos posteriores. Dominar el aterrizaje vertical sigue siendo el mayor desafío técnico para los programas espaciales chinos.
Preocupación por la seguridad y la transparencia
Más allá del éxito técnico, el lanzamiento ha generado preocupación en la comunidad internacional. Diversas fuentes confirmaron que China procedió con el despegue sin emitir los NOTAM (Notice to Air Missions) y NOTMAR (Notice to Mariners) correspondientes. Estos avisos son un protocolo de seguridad esencial para alertar a aeronaves y embarcaciones sobre zonas de peligro por el lanzamiento y la caída de etapas del cohete.
La omisión de este procedimiento estándar es vista no solo como un riesgo para la seguridad civil, sino también como una muestra de hermetismo por parte de las autoridades chinas. Este tipo de acciones socava la confianza y la cooperación internacional en un ámbito, el espacial, cada vez más transitado y competitivo. El hermetismo contrasta con la práctica habitual de otras agencias espaciales, que publican con antelación las trayectorias y zonas de exclusión.
El lanzamiento del Long March 12B consolida a China como un actor clave en el mercado espacial comercial, con la capacidad de construir y desplegar sus propias infraestructuras orbitales a gran escala. Sin embargo, su agresiva estrategia de desarrollo, que parece priorizar la velocidad sobre la transparencia y las normas de seguridad internacionales, plantea serias dudas sobre su rol y responsabilidad en el futuro de la exploración espacial.
