Alerta en la Estación Espacial: Fugas en módulo ruso obligan a astronautas a refugiarse
Cinco tripulantes se resguardaron en una cápsula Dragon de SpaceX como precaución mientras cosmonautas intentaban reparar nuevas grietas en el módulo Zvezda. La operación fue pausada para analizar más datos.

La tripulación de la Estación Espacial Internacional (ISS) vivió momentos de tensión este viernes 5 de junio, cuando cinco astronautas recibieron la orden de refugiarse en una cápsula SpaceX Dragon acoplada. La medida de precaución fue tomada mientras cosmonautas rusos iniciaban reparaciones en el envejecido módulo de servicio Zvezda, que presenta nuevas grietas y fugas de aire, un problema que ha generado preocupación durante años. La reparación fue finalmente suspendida para una evaluación más profunda.
Emergencia a 400 km de la Tierra
Por orden de la NASA, los astronautas estadounidenses Jessica Meir, Jack Hathaway y Chris Williams, junto a Sophie Adenot de la Agencia Espacial Europea (ESA) y el cosmonauta de Roscosmos Andrey Fedyaev, se trasladaron a la cápsula Dragon. La directiva fue descrita como una acción "de extrema cautela" mientras se intentaba sellar las fisuras en el túnel de transferencia PrK del módulo Zvezda, una de las secciones más antiguas de la estación.
Aproximadamente dos horas después de iniciado el procedimiento de refugio, la agencia espacial rusa, Roscosmos, decidió pausar los trabajos de reparación para analizar con más detalle las mediciones y datos recopilados. Tras esta decisión, la NASA autorizó a la tripulación a abandonar la cápsula y reanudar sus operaciones habituales.
Un problema persistente y creciente
Las fugas de aire en el segmento ruso de la ISS no son un problema nuevo. La primera detección se remonta a septiembre de 2019, cuando Roscosmos reportó una caída de presión en el mismo túnel de transferencia del módulo Zvezda. Desde entonces, el problema ha persistido y, en ocasiones, empeorado, con una tasa de fuga que llegó a duplicarse, lo que llevó a la NASA a clasificarlo como un riesgo de máxima categoría.
A pesar de múltiples intentos de reparación a lo largo de los años, una solución definitiva no ha sido encontrada. Este último incidente subraya los crecientes desafíos de mantenimiento que enfrenta la ISS, una infraestructura que ha estado en órbita por más de dos décadas y cuya operatividad está prevista hasta 2030.
Cooperación internacional bajo presión
El evento pone de relieve la compleja interdependencia entre las agencias espaciales que operan la estación. Mientras los cosmonautas rusos se encargaban de la reparación, la tripulación del segmento estadounidense y europeo se preparaba para una posible evacuación de emergencia. La NASA ha comunicado que continúa trabajando con sus contrapartes rusas para encontrar una "resolución más permanente" al problema de las fugas.
El envejecimiento de la estación espacial es una preocupación constante para todas las agencias involucradas. Incidentes como este alimentan el debate sobre la viabilidad a largo plazo de la ISS y la necesidad de desarrollar nuevas estaciones espaciales comerciales que puedan sucederla en la próxima década. Por ahora, la seguridad de la tripulación sigue siendo la máxima prioridad mientras se gestionan los riesgos de una plataforma orbital que muestra cada vez más los efectos del paso del tiempo.
