Sábado, 6 de Junio de 2026
Ciencia

El James Webb revela climas extremos y atmósferas inéditas en dos exoplanetas

El telescopio espacial detecta un ciclo diario de nubes de roca en un "Júpiter caliente" y una inusual atmósfera con metano en un "Saturno templado", abriendo nuevas fronteras en el estudio de mundos lejanos.

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Por Redacción KENJA6 de junio de 2026, 5:07 p. m.

El Telescopio Espacial James Webb (JWST) ha vuelto a transformar nuestra comprensión del universo con dos descubrimientos que revelan la asombrosa diversidad de los exoplanetas. Un equipo científico internacional ha logrado mapear por primera vez un ciclo climático diario en un gigante gaseoso y, en un hallazgo separado, ha detectado una composición atmosférica poco común en otro, proporcionando datos cruciales sobre la formación y evolución de los planetas más allá de nuestro sistema solar.

Nubes de roca con horario

Uno de los análisis más detallados se centró en WASP-94A b, un exoplaneta del tipo "Júpiter caliente" situado a casi 700 años luz en la constelación de Microscopium. Utilizando una técnica de observación de alta precisión, los astrónomos descubrieron un ciclo meteorológico extremo: cada mañana, el planeta se cubre con densas nubes de minerales rocosos, como el silicato de magnesio, que luego se disipan por completo al llegar el anochecer.

Este fenómeno, nunca antes observado directamente, se debe a la órbita cercana del planeta a su estrella, que lo mantiene anclado por marea con un lado diurno perpetuo y un lado nocturno helado. El aire sobrecalentado del lado diurno vaporiza los minerales, que son transportados hacia el lado nocturno más frío, donde se condensan en nubes de roca. Estas nubes viajan con los vientos planetarios hacia el terminador matutino, volviéndose visibles, para luego evaporarse nuevamente bajo el intenso calor del día.

La clave del descubrimiento fue la capacidad del JWST para observar los bordes de ataque (amanecer) y de salida (atardecer) del planeta de forma independiente mientras transitaba frente a su estrella. Esta técnica superó las limitaciones de telescopios anteriores, como el Hubble, que solo podían ofrecer una visión promediada y borrosa de la atmósfera. Ahora, al tener un cielo despejado durante el "atardecer" del planeta, los científicos pueden estudiar su composición atmosférica con una claridad sin precedentes.

Un gigante templado con una química singular

En paralelo, el telescopio Webb ha caracterizado la atmósfera de TOI-199b, un planeta del tamaño de Saturno ubicado a unos 330 años luz en la constelación de Dorado. Este mundo pertenece a una categoría poco estudiada de "gigantes templados", con una temperatura promedio de aproximadamente 77 °C, significativamente más fría que los Júpiter calientes.

El hallazgo más relevante en TOI-199b es la detección clara de metano en su atmósfera. Esta molécula es fundamental para entender la química de los planetas gaseosos más fríos, pero es difícil de detectar en los Júpiter calientes, donde las altas temperaturas alteran la química del carbono. Su presencia en un gigante templado sirve como un puente crucial para conectar nuestro conocimiento de los gigantes helados del sistema solar, como Júpiter y Saturno, con los exoplanetas extremos que se han estudiado hasta ahora.

La técnica utilizada fue la espectroscopia de transmisión, que analiza la luz estelar filtrada a través de la atmósfera del planeta durante un tránsito. Las "huellas" químicas dejadas en la luz revelaron la presencia de metano y posibles indicios de dióxido de carbono y amoníaco. Estos datos son esenciales para refinar los modelos sobre cómo se forman y evolucionan las atmósferas planetarias en diferentes condiciones de temperatura y radiación.

Ambos descubrimientos demuestran la capacidad revolucionaria del James Webb para ir más allá de la simple detección de exoplanetas y comenzar a comprenderlos como mundos dinámicos, con climas, estaciones y una química compleja. Cada observación abre una nueva ventana a la infinita variedad de planetas que pueblan nuestra galaxia.