Alerta en Australia: Tercer ataque mortal de tiburón en un mes enciende las alarmas
Una inusual seguidilla de ataques fatales en Australia Occidental, que ya triplicó la media anual de muertes, pone en jaque la seguridad de las costas y genera preocupación entre residentes y turistas.

Las costas de Australia Occidental se encuentran en estado de máxima alerta tras registrarse el tercer ataque fatal de tiburón en menos de cuatro semanas, un hecho que ha conmocionado a la comunidad y ha puesto el foco en la seguridad de sus aguas. El incidente más reciente ocurrió el sábado 6 de junio, cuando un buceador de 35 años perdió la vida mientras practicaba pesca submarina cerca de la isla Michaelmas, en la región de Albany.
Una seguidilla de ataques sin precedentes
El último ataque se suma a una trágica lista que ha enlutado al país. El sábado, un hombre de 35 años fue atacado por lo que las autoridades sospechan fue un gran tiburón blanco de aproximadamente 4.5 metros. A pesar de ser rápidamente asistido por sus familiares y trasladado a la costa, los paramédicos no pudieron reanimarlo.
Este suceso es el tercero de una serie de eventos mortales que superan con creces las estadísticas habituales del país. Australia, que normalmente promedia tres muertes por ataque de tiburón al año, ha visto esa cifra triplicarse en su costa occidental en solo un mes, generando una seria preocupación entre expertos y autoridades.
Contexto de los ataques anteriores
La alarmante seguidilla comenzó el 16 de mayo, cuando Steve Mattabonni, un experimentado pescador submarino de 38 años, murió tras ser atacado por un tiburón blanco de 4 metros cerca de la isla Rottnest, al noroeste de Albany. Apenas ocho días después, el 24 de mayo, Michael Jensz, de 39 años, falleció en la Gran Barrera de Coral debido a las graves heridas en la cabeza provocadas por un tiburón, presuntamente un tiburón toro.
En todos los casos, las víctimas eran buceadores o pescadores submarinos, una actividad que, según los expertos, puede aumentar el riesgo de encuentros con depredadores marinos. La concentración de ataques en un periodo tan corto y en una misma región ha llevado a las autoridades a investigar las posibles causas de este comportamiento anómalo.
Posibles causas y la migración de salmones
Una de las principales hipótesis que se manejan es la relación entre los ataques y la migración anual de salmones y sardinas. Este fenómeno natural atrae a un gran número de depredadores, incluidos los tiburones blancos, hacia las zonas costeras en busca de alimento. Pescadores locales han reportado un aumento significativo en la actividad de tiburones grandes en la zona, coincidiendo con el movimiento de estos bancos de peces.
El Departamento de Industrias Primarias y Desarrollo Regional (DPIRD) ha emitido alertas a través de su plataforma SharkSmart, instando a nadadores, surfistas y buceadores a evitar las áreas donde se concentran grandes cardúmenes. Las autoridades recomiendan mantenerse informados mediante aplicaciones y alertas oficiales y reportar cualquier avistamiento a la Policía del Agua.
Expertos también señalan que el aumento de la población de focas y la recuperación de algunas poblaciones de tiburones, sumado a una mayor cantidad de personas realizando actividades acuáticas, podrían ser factores que contribuyen al incremento de interacciones.
Impacto en la seguridad y el turismo
La respuesta oficial no se ha hecho esperar. El Premier de Australia Occidental, Roger Cook, expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y aseguró que se están tomando medidas. Se han cerrado varias playas de forma preventiva y se ha instado a la población a extremar las precauciones.
Aunque no existen datos concluyentes sobre el impacto económico directo de estos ataques en el turismo, la preocupación es palpable entre los operadores turísticos y las comunidades costeras que dependen de la reputación de sus playas. La percepción de inseguridad podría afectar a un sector vital para la economía regional, que también se beneficia de actividades como el buceo con tiburones en otras partes del país.
Ante esta situación, la comunidad científica pide cautela y se opone a medidas drásticas como la caza de tiburones, argumentando que no hay evidencia de que reduzca el riesgo de ataques y podría tener un grave impacto en el ecosistema marino. Por ahora, la prioridad de las autoridades es la prevención y la educación para minimizar los riesgos mientras se investiga a fondo este preocupante aumento de la actividad de tiburones en la costa.
