Identifican un "interruptor molecular" que impulsa la inflamación cerebral en el Alzheimer
Un estudio de Scripps Research revela que la proteína STING se mantiene hiperactiva por una modificación química, dañando las neuronas. El hallazgo abre la puerta a nuevos fármacos para detener la progresión de la enfermedad.

Un equipo de científicos de Scripps Research ha identificado un mecanismo molecular clave que impulsa la inflamación cerebral crónica característica de la enfermedad de Alzheimer. El hallazgo, publicado en la revista Cell Chemical Biology, señala a la proteína STING como un "interruptor" que, al ser modificado químicamente, se queda atascado en un estado de hiperactividad, provocando daño neuronal y la pérdida de conexiones sinápticas.
El rol de la proteína STING en el Alzheimer
El sistema inmunitario del cerebro está diseñado para proteger a las neuronas de amenazas. Sin embargo, en pacientes con Alzheimer, este sistema se vuelve crónicamente activo, generando una inflamación persistente que deteriora las sinapsis, las conexiones vitales entre células nerviosas. El nuevo estudio se centró en la proteína STING (Estimulador de Genes de Interferón), conocida por su papel en la red de alerta temprana del sistema inmune.
Los investigadores descubrieron que, en los cerebros afectados por el Alzheimer, la proteína STING sufre una alteración química específica conocida como S-nitrosilación (SNO). Esta modificación, que implica la adición de óxido nítrico a un aminoácido de la proteína, hace que STING se active de forma descontrolada, perpetuando un ciclo de neuroinflamación dañina.
Un nuevo objetivo terapéutico
Para confirmar este mecanismo, el equipo de Scripps Research bloqueó la S-nitrosilación en modelos de ratón con Alzheimer. Los resultados fueron contundentes: al prevenir esta modificación específica, se redujo significativamente la inflamación y, lo que es más importante, se protegieron las sinapsis de la degeneración. El estudio también detectó niveles elevados de esta forma alterada de la proteína, llamada SNO-STING, en tejido cerebral postmortem de pacientes humanos con la enfermedad.
Este descubrimiento es crucial porque ofrece un objetivo terapéutico muy preciso. En lugar de suprimir por completo la respuesta inmunitaria del cerebro, lo que podría tener efectos secundarios no deseados, un futuro fármaco podría diseñarse para bloquear únicamente la S-nitrosilación de STING. Esto permitiría calmar la "tormenta" inflamatoria del Alzheimer sin comprometer la capacidad del cerebro para combatir infecciones reales.
El Alzheimer afecta a casi 55 millones de personas en todo el mundo, y las terapias actuales se centran principalmente en gestionar los síntomas. Este avance representa una nueva esperanza para desarrollar tratamientos que aborden una de las causas fundamentales de la progresión de la enfermedad, con el potencial de detener el deterioro cognitivo antes de que sea irreversible.
