SETI no encuentra señales de tecnología extraterrestre en el visitante interestelar 3I/ATLAS
Tras un exhaustivo análisis de más de 7 horas y 74 millones de señales de radio, los científicos concluyeron que el objeto tiene un origen natural, descartando la presencia de tecnofirmas.

El Instituto SETI ha concluido una exhaustiva búsqueda de señales tecnológicas procedentes de 3I/ATLAS, el tercer objeto interestelar detectado en nuestro sistema solar. A pesar de analizar millones de señales de radio, los científicos no encontraron evidencia de tecnología extraterrestre, reforzando la hipótesis de que este visitante de otro sistema estelar es un objeto de origen natural con un comportamiento similar al de un cometa.
La Metodología de la Búsqueda
El equipo de investigación utilizó el Allen Telescope Array (ATA), ubicado en el norte de California, para observar a 3I/ATLAS durante más de siete horas en julio de 2025. El escaneo cubrió un amplio rango de frecuencias de radio, desde 1 hasta 9 GHz, en busca de "tecnofirmas", que son señales de banda estrecha que no pueden ser generadas por fenómenos naturales conocidos.
Durante las observaciones, se detectaron aproximadamente 74 millones de señales. Sin embargo, tras un riguroso proceso de filtrado para eliminar interferencias de satélites y tecnología terrestre, la muestra se redujo a unos 200 eventos candidatos. Un análisis más detallado confirmó que todas estas señales eran producto de interferencia humana, sin ningún indicio de origen artificial.
La Importancia de los Visitantes Interestelares
Descubierto en julio de 2025, 3I/ATLAS sigue los pasos de 'Oumuamua y 2I/Borisov como los únicos objetos de origen interestelar confirmados en nuestro sistema solar. Estos visitantes son de un interés científico inmenso porque ofrecen una oportunidad única para estudiar material formado alrededor de otras estrellas, proporcionando pistas sobre la formación y evolución de otros sistemas planetarios.
Aunque las observaciones astronómicas sugerían que 3I/ATLAS era un objeto natural, su origen externo lo convirtió en un objetivo prioritario para la búsqueda de tecnofirmas. La lógica es que, si una civilización extraterrestre enviara sondas a través de la galaxia, estas aparecerían como objetos interestelares en nuestro sistema. Por ello, es crucial analizar cada uno de estos visitantes para descartar o confirmar un origen tecnológico.
Implicaciones de un Universo Silencioso
La ausencia de señales artificiales en 3I/ATLAS, si bien esperada, tiene implicaciones importantes. Por un lado, permite a los científicos establecer límites más precisos sobre la potencia de posibles transmisores extraterrestres. Los resultados de este estudio descartan la presencia de transmisores con una potencia superior a los 10-110 vatios, similar a la de algunos aparatos domésticos.
Por otro lado, refuerza la idea de que, hasta ahora, los objetos que cruzan nuestro sistema solar son fenómenos naturales. Cada búsqueda fallida ayuda a los científicos a comprender mejor la distribución de objetos naturales en el espacio, lo que facilitará la identificación de verdaderas anomalías en el futuro. La iniciativa subraya que, aunque no se encontraran señales esta vez, el protocolo de monitoreo funciona y el proyecto SETI está preparado para escuchar al próximo visitante interestelar que se cruce en nuestro camino.
