Descubren en Patagonia una nueva especie de tortuga con cuernos
Viviendo justo antes de la extinción de los dinosaurios, la *Patagoniaemys aeschyli* revela nueva información sobre la diversidad de los reptiles prehistóricos en el hemisferio sur.

Un excepcional hallazgo paleontológico en la Patagonia argentina ha sacado a la luz una nueva especie de tortuga prehistórica, bautizada como Patagoniaemys aeschyli. Este reptil, que habitó la Tierra hace entre 72 y 67 millones de años, poseía un cráneo con cuernos y un cuerpo fuertemente acorazado, ofreciendo una nueva ventana a la vida durante los últimos momentos de la era de los dinosaurios.
Un gigante acorazado del Cretácico
Los restos fósiles de la Patagoniaemys aeschyli fueron encontrados en la Formación Los Alamitos, en la provincia de Río Negro. El espécimen es uno de los más completos de su tipo hallados en la región, e incluye fragmentos de cráneo, vértebras, huesos de las extremidades y partes de un caparazón que se estima medía unos 80 centímetros de largo. Esta tortuga pertenecía al grupo de los meiolaniformes, conocidos por sus robustos cuerpos y, en algunos casos, por sus cráneos con cuernos.
El descubrimiento es crucial para comprender la diversidad de los reptiles en el supercontinente de Gondwana justo antes del evento de extinción masiva que acabó con los dinosaurios no aviares. La Patagoniaemys aeschyli vivió durante el Maastrichtiense, la última edad del período Cretácico Tardío.
Contexto de un mundo perdido
Hace aproximadamente 70 millones de años, la Patagonia era un ecosistema vibrante donde convivían dinosaurios, serpientes, peces, ranas y una sorprendente variedad de mamíferos primitivos. La nueva especie de tortuga probablemente tenía hábitos anfibios, pasando tiempo tanto en tierra como en los ríos y lagunas de este antiguo paisaje. Su anatomía presenta una mezcla de rasgos primitivos y avanzados, lo que la sitúa como una rama temprana dentro de su grupo evolutivo.
Entre las características únicas que permitieron identificarla como una nueva especie, destacan unas crestas longitudinales en su caparazón, un rasgo no visto en otras tortugas meiolaniformes conocidas. El nombre del género, Patagoniaemys, hace referencia a su lugar de descubrimiento, mientras que "emys" es la palabra griega para tortuga.
Importancia del hallazgo
Este descubrimiento no solo añade una nueva pieza al rompecabezas de la evolución de las tortugas, sino que también refuerza la importancia de la Patagonia como una de las regiones más ricas del mundo en fósiles del Cretácico. Cada hallazgo en lugares como la Formación Los Alamitos ayuda a los científicos a reconstruir con mayor detalle los ecosistemas que desaparecieron hace 66 millones de años.
El estudio de fósiles como el de la Patagoniaemys aeschyli es fundamental para entender cómo algunas especies sobrevivieron a extinciones masivas. Una hipótesis sugiere que las tortugas, gracias a su bajo metabolismo y su capacidad para hibernar en madrigueras o en el barro, pudieron haber soportado las duras condiciones que siguieron al impacto del asteroide que marcó el fin de una era.
