Alerta global: confirman El Niño de fuerza histórica para 2026
La NOAA ha declarado oficialmente el inicio del fenómeno, proyectando un impacto severo con un 63% de probabilidad de ser uno de los más intensos desde 1950, exacerbando los fenómenos meteorológicos extremos a nivel mundial.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó oficialmente este 11 de junio de 2026 la formación de un evento de El Niño en el Océano Pacífico. Los pronósticos indican que el fenómeno no solo se fortalecerá en los próximos meses, sino que tiene una alta probabilidad de alcanzar una fuerza histórica, convirtiéndose en uno de los más potentes registrados desde 1950.
Una amenaza climática inminente
El Niño es un patrón climático natural asociado con el calentamiento de las aguas superficiales en el Pacífico tropical, pero su intensidad actual se ve exacerbada por el calentamiento global. Según los informes de la NOAA, existe un 63% de probabilidad de que este evento supere los 2°C por encima de la media en zonas clave del océano, un umbral que lo clasifica como "muy fuerte". Se espera que alcance su máxima intensidad entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Este fortalecimiento amenaza con desencadenar una cascada de fenómenos meteorológicos extremos en todo el mundo, incluyendo olas de calor más intensas, sequías prolongadas, lluvias torrenciales, inundaciones devastadoras e incendios forestales.
El Secretario General de la ONU, António Guterres, ha calificado la situación como una "advertencia climática urgente", instando a los gobiernos a prepararse para las consecuencias. "El mundo debe tratarlo como la amenaza climática urgente que es. Sus efectos podrían cruzar fronteras y sentirse con una intensidad y velocidad devastadoras", declaró Guterres. Los expertos advierten que este evento podría tener un alcance y duración mayores que los registrados en décadas recientes.
Costos económicos y humanos sin precedentes
Los impactos de un El Niño de esta magnitud van más allá del clima. Investigaciones sobre eventos pasados, como los de 1982-83 y 1997-98, revelaron pérdidas económicas globales de entre 4.1 y 5.7 billones de dólares. Un evento severo como el que se pronostica podría frenar la economía mundial en hasta 3 billones de dólares para 2029, según estimaciones de Dartmouth College. Los sectores más vulnerables son la agricultura, la pesca, la energía y las cadenas de suministro.
Las consecuencias humanas son igualmente graves. Se espera un aumento en la escasez de alimentos debido a la pérdida de cosechas y la alteración de los ecosistemas marinos, lo que a su vez incrementaría los precios de los alimentos. Además, las inundaciones y el calor extremo elevan el riesgo de enfermedades como la malaria y el cólera. Eventos históricos de El Niño han llegado a causar hasta 23,000 muertes a nivel mundial.
Preparación: la clave para mitigar el desastre
Ante este panorama, la preparación es crucial tanto para los gobiernos como para la población civil. Los expertos y organismos de gestión de riesgos recomiendan una serie de medidas preventivas:
- A nivel individual y comunitario: Preparar una "mochila de emergencia" con agua, alimentos no perecederos, un botiquín de primeros auxilios y una radio a pilas. Es vital mantenerse informado a través de fuentes oficiales, limpiar desagües y canaletas para evitar inundaciones, y reforzar techos y estructuras de viviendas.
- Acciones gubernamentales: Los formuladores de políticas deben activar sistemas de alerta temprana, gestionar los recursos hídricos de manera eficiente, prohibir quemas para prevenir incendios y asegurar la capacidad operativa de infraestructuras críticas como las centrales hidroeléctricas. También es fundamental identificar refugios temporales y rutas de evacuación seguras.
Este fenómeno de El Niño no es un evento aislado, sino un potente recordatorio de la crisis climática en curso. La comunidad internacional se enfrenta al desafío de coordinar esfuerzos para proteger a las poblaciones más vulnerables y construir una mayor resiliencia ante un futuro de eventos climáticos cada vez más extremos.
