James Webb Halla Evidencia de "Estrellas de Agujero Negro" en el Universo Primitivo
Un misterioso 'pequeño punto rojo' llamado GLIMPSE-17775 revela la que podría ser la evidencia más sólida de una nueva clase de objeto cósmico, clave para entender el origen de los agujeros negros supermasivos.

El Telescopio Espacial James Webb (JWST) de la NASA ha realizado un descubrimiento que podría reescribir nuestra comprensión del universo temprano, proporcionando la evidencia más sólida hasta la fecha de la existencia de "estrellas de agujero negro". Este hallazgo, centrado en un distante y enigmático objeto conocido como GLIMPSE-17775, ofrece una respuesta potencial a uno de los mayores misterios de la cosmología: cómo los agujeros negros supermasivos crecieron tan rápidamente después del Big Bang.
Un Misterio Cósmico Desvelado
El 10 de junio de 2026, un equipo de astrónomos anunció en The Astrophysical Journal que el objeto GLIMPSE-17775, uno de los varios "pequeños puntos rojos" descubiertos por el Webb, muestra todas las características de un modelo teórico conocido como BH* (Black Hole Star). Estos objetos consisten en un agujero negro supermasivo en su núcleo, envuelto por una densa y vasta capa de gas parcialmente ionizado. La investigación fue liderada por Vasily Kokorev de la Universidad de Texas en Austin.
Estos "pequeños puntos rojos" han desconcertado a los científicos desde que el JWST comenzó sus operaciones. Aparecieron en las imágenes más profundas del universo primitivo, aproximadamente 600 millones de años después del Big Bang, y su naturaleza era un completo enigma. No encajaban en los modelos de galaxias o agujeros negros convencionales.
La Evidencia en la Luz
La clave del descubrimiento reside en el análisis detallado del espectro de luz de GLIMPSE-17775. Utilizando el potente espectrógrafo del Webb, el equipo identificó más de 40 líneas espectrales distintas. El espectro reveló una fluorescencia y absorción de helio que sugiere la presencia de un medio muy denso que rodea una fuente de energía extremadamente potente. Además, detectaron 16 líneas de hierro, un fenómeno que han denominado "bosque de hierro", cuya existencia, junto a otras líneas de oxígeno, requiere una fuente de alta energía como la de un agujero negro en rápida acreción.
El modelo de estrella de agujero negro explica por qué estos objetos son débiles en rayos X, ya que la densa capa de gas que los envuelve absorbería la mayor parte de esta radiación. Este capullo de gas funciona como la "atmósfera" de la estrella, ocultando el agujero negro en su interior y dándole la apariencia de un punto rojo compacto y brillante.
Implicaciones para la Formación del Universo
El hallazgo es fundamental porque ofrece una vía para explicar la existencia de agujeros negros supermasivos en una etapa tan temprana del cosmos. Anteriormente, se creía que estos gigantes cósmicos necesitaban miles de millones de años para crecer a partir del colapso de estrellas. Sin embargo, su presencia poco después del Big Bang desafiaba esta teoría. El modelo BH* propone que, bajo las condiciones adecuadas, nubes masivas de gas primordial podrían haber colapsado directamente para formar un agujero negro semilla, que luego creció rápidamente al devorar el gas circundante.
El descubrimiento de GLIMPSE-17775 como un candidato a estrella de agujero negro representa la primera evidencia observacional sólida de este mecanismo. Abre una nueva ventana para estudiar las fases iniciales de la evolución de las galaxias y de los monstruos cósmicos que habitan en sus centros.
Gracias a la capacidad sin precedentes del Telescopio Espacial James Webb, los astrónomos no solo están observando el universo más lejano, sino que están descubriendo objetos que antes solo existían en la teoría. Este hallazgo confirma el papel revolucionario del JWST en la astronomía moderna y nos acerca un paso más a comprender nuestros orígenes cósmicos.
