Lunes, 15 de Junio de 2026
Ciencia

Colapso de pirámide en Michoacán: entre el cambio climático y un mal augurio

El derrumbe de una estructura de 1,100 años en Ihuatzio, atribuido a lluvias y sequías extremas, es visto por la comunidad Purépecha como una señal divina, mientras el INAH advierte sobre la vulnerabilidad del patrimonio.

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Por Redacción KENJA15 de junio de 2026, 1:14 p. m.

Una sección de una pirámide de 1,100 años de antigüedad en la Zona Arqueológica de Ihuatzio, Michoacán, se derrumbó el pasado 29 de julio de 2024 tras una serie de lluvias torrenciales. Mientras investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) señalan al cambio climático como el principal responsable, la comunidad indígena Purépecha local interpreta el suceso como un "mal augurio", un presagio de descontento divino y cambios inminentes.

La convergencia de sequía y lluvia

El colapso afectó la fachada sur de uno de los basamentos piramidales del sitio, que fue un centro de poder clave del imperio purépecha. Según el comunicado oficial del INAH, el daño fue el resultado de una peligrosa combinación de fenómenos climáticos extremos. Primero, una sequía prolongada y altas temperaturas provocaron la aparición de grietas en la estructura prehispánica. Posteriormente, las intensas lluvias que azotaron la cuenca del lago de Pátzcuaro se filtraron por estas fisuras, debilitando el núcleo del edificio y causando el desmoronamiento.

El INAH informó que ya se iniciaron los estudios para cuantificar los daños y se ha notificado a la aseguradora para gestionar los fondos necesarios para una restauración integral. Sin embargo, el instituto también reconoció que intervenciones incorrectas realizadas en el pasado y la falta de mantenimiento continuo contribuyeron a la vulnerabilidad del monumento.

Un presagio divino para los Purépechas

Para la comunidad Purépecha, descendientes de los constructores de Ihuatzio, el derrumbe trasciende la explicación científica. Según sus creencias ancestrales, los desastres naturales son mensajes de los dioses. La caída de una de sus pirámides sagradas, dedicada al dios del fuego Curicaueri, es vista como una manifestación de descontento divino y un presagio de que se avecinan grandes cambios, evocando relatos de eventos similares previos a la conquista española.

Esta cosmovisión, donde el mundo natural es un ser vivo con voluntad, enmarca el evento no como un accidente, sino como una comunicación directa. Para los purépechas, fenómenos como sismos, sequías o tormentas han sido históricamente interpretados como calamidades anunciadas por sus deidades.

El cambio climático: una amenaza latente al patrimonio

El colapso en Ihuatzio es un claro ejemplo de una amenaza creciente para el patrimonio cultural a nivel global. El INAH ha advertido que la alteración de los entornos naturales por el cambio climático, la contaminación y el desarrollo urbano pone en grave riesgo la integridad de los sitios históricos. Las variaciones extremas de temperatura y las lluvias erráticas están acelerando el deterioro de monumentos antiguos en todo México.

Estudios recientes indican que sitios como Chichén Itzá y Calakmul se volverán más secos, con aumentos significativos de temperatura, mientras que otras zonas, como los monumentos mayas de Chiapas, ven afectada su coloración y estructura por la alteración de los ciclos de humedad. La situación en Ihuatzio subraya la urgencia de desarrollar nuevas estrategias de conservación adaptadas a esta nueva realidad climática para proteger el legado histórico del país.

El derrumbe de la pirámide purépecha se convierte así en un punto de encuentro entre la ciencia, la historia y la espiritualidad. Es un recordatorio tangible de cómo el cambio climático está impactando no solo los ecosistemas, sino también la herencia cultural que nos conecta con el pasado, una pérdida que resuena tanto en los laboratorios de los arqueólogos como en la memoria ancestral de los pueblos originarios.