Hallazgo en Siberia reescribe la historia de la peste: brotes letales ocurrieron 5,500 años atrás
Una investigación publicada en 'Nature' revela la evidencia más antigua de 'Yersinia pestis' en comunidades de cazadores-recolectores, desafiando la creencia de que las grandes epidemias comenzaron con la agricultura.

Un equipo internacional de científicos ha descubierto la evidencia más antigua conocida de la peste, datada en hace aproximadamente 5,500 años en Siberia. El hallazgo, detallado en un estudio publicado en la prestigiosa revista Nature, demuestra que la bacteria Yersinia pestis ya causaba brotes devastadores en pequeñas comunidades de cazadores-recolectores, siglos antes de lo que se creía y mucho antes del surgimiento de las grandes ciudades.
El origen de una plaga ancestral
La investigación, liderada por genetistas de la Universidad de Oxford, se centró en el análisis de ADN antiguo extraído de los restos de 42 individuos enterrados en cuatro cementerios prehistóricos cerca del lago Baikal. Los resultados fueron contundentes: se detectó la presencia de Yersinia pestis en 18 de los cuerpos, una proporción excepcionalmente alta que sugiere brotes recurrentes y de alta mortalidad.
El estudio revela que las víctimas eran principalmente niños y adolescentes, un perfil de mortalidad inusual que no se observa en otros yacimientos de la misma época. Esto sugiere una vulnerabilidad particular de los más jóvenes a estas cepas prehistóricas de la enfermedad. El análisis genético de los restos también identificó a familiares enterrados en distintas tumbas, lo que indica que las muertes ocurrieron en diferentes momentos y no en un único evento catastrófico.
Una nueva perspectiva evolutiva
Este descubrimiento desafía una de las teorías más arraigadas en la historia de las enfermedades: que las epidemias a gran escala solo fueron posibles con la llegada de la agricultura y la formación de asentamientos densamente poblados. Durante décadas, se pensó que las pequeñas y móviles comunidades de cazadores-recolectores no podían sostener la transmisión de plagas letales.
Los científicos creen que la enfermedad se transmitió inicialmente de animales a humanos en una zoonosis. La fuente más probable fueron las marmotas, roedores comunes en la región, a través del contacto directo durante la caza o el consumo de carne. Posteriormente, la bacteria se habría propagado de persona a persona a través de la tos y los estornudos, de forma similar a una peste neumónica, causando estragos incluso en grupos humanos dispersos.
El análisis del genoma de la bacteria antigua muestra que, si bien era letal, carecía de ciertas mutaciones genéticas que permitieron a cepas posteriores, como la de la Peste Negra medieval, transmitirse de manera más eficiente a través de las pulgas. Este hallazgo es crucial para entender cómo los patógenos evolucionan para volverse más virulentos.
Implicaciones para el presente
El estudio no solo adelanta la cronología de la peste, sino que también ofrece una valiosa lección sobre la naturaleza de las enfermedades infecciosas. Demuestra que las zoonosis han representado una amenaza devastadora para la humanidad desde mucho antes de la civilización urbana. Comprender los pasos evolutivos que convirtieron a Yersinia pestis en uno de los patógenos más mortales de la historia puede ofrecer pistas sobre cómo podrían surgir y evolucionar nuevas enfermedades en el futuro.
