Sábado, 20 de Junio de 2026
Ciencia

Aceites de palma, soja y coco aceleran la extinción de especies a nivel global

Un reciente estudio revela que la producción de estos tres aceites vegetales es responsable de cerca del 75% de la pérdida de biodiversidad asociada a los cultivos oleaginosos, impulsada por el consumo en los países más ricos.

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Por Redacción KENJA20 de junio de 2026, 6:14 a. m.

Un nuevo estudio científico, publicado el 19 de junio de 2026 en la revista Nature Food, ha encendido las alarmas sobre el impacto ambiental de productos de consumo diario. La investigación concluye que la producción de aceites de palma, coco y soja está provocando una extinción de especies a un ritmo mucho mayor de lo que se había estimado, diezmando hábitats críticos a medida que la demanda global no cesa de crecer.

El verdadero costo de los aceites vegetales

El equipo de investigación, liderado por científicos de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH), analizó el impacto de 19 cultivos oleaginosos y descubrió que solo tres de ellos son responsables de aproximadamente el 75% de la pérdida de biodiversidad atribuida a este sector. El informe destaca que, entre 1995 y 2020, la desaparición de especies vinculada a estos cultivos aumentó en un alarmante 80%.

El principal motor de esta destrucción no es el crecimiento demográfico mundial, sino el aumento del consumo per cápita, especialmente en las naciones más desarrolladas. Países como los de la Unión Europea, China y Estados Unidos importan masivamente estos productos, "externalizando" de manera efectiva el impacto ambiental a las regiones productoras.

Zonas tropicales: epicentro de la crisis

Las regiones tropicales son las más perjudicadas por esta expansión agrícola. Países como Indonesia y Malasia, que concentran el 90% de la producción mundial de aceite de palma, han visto sus selvas, ricas en biodiversidad, reemplazadas por vastas plantaciones. Lo mismo ocurre en Sudamérica con la soja, cuyo cultivo para pienso animal alimenta la industria cárnica global. Esta dinámica provoca la destrucción de ecosistemas vitales y pone en jaque la supervivencia de innumerables especies animales y vegetales que dependen de ellos.

El estudio subraya que la alta biodiversidad de estas zonas, combinada con un menor rendimiento por unidad de tierra de ciertos cultivos, obliga a una expansión agrícola constante, lo que a menudo se traduce en más deforestación y degradación del suelo.

Hacia un modelo de producción sostenible

Los científicos advierten que la pérdida de biodiversidad es un problema tan grave como el cambio climático. Para mitigar el daño, los expertos proponen un cambio radical hacia prácticas agrícolas más sostenibles y cadenas de suministro completamente transparentes. Esto incluye invertir en una mejor productividad de los cultivos para reducir la necesidad de expandir las tierras, proteger activamente los ecosistemas restantes y fomentar métodos de cultivo que preserven la salud del suelo y el agua.

La responsabilidad, según los autores del estudio, es compartida. Mientras los países productores deben implementar mejores regulaciones y prácticas de conservación, los países consumidores tienen la obligación de reducir su demanda y exigir productos que no contribuyan a la destrucción ambiental. Sin un esfuerzo coordinado y urgente, el costo de estos aceites vegetales seguirá siendo la pérdida irreparable de la biodiversidad del planeta.