Hallazgo histórico: Fósil de pterosaurio con tejidos blandos revela su dieta
Un espécimen de 113 millones de años, descubierto en Brasil, conserva moléculas orgánicas que ofrecen una visión sin precedentes de la biología de los reptiles voladores prehistóricos.

La comunidad paleontológica mundial celebra un descubrimiento sin precedentes en el noreste de Brasil. Científicos anunciaron este 19 de junio de 2026 el hallazgo de un fósil de pterosaurio de 113 millones de años que presenta un estado de conservación extraordinario, incluyendo tejidos blandos y moléculas orgánicas, algo extremadamente raro en registros de esta antigüedad.
Una ventana a la prehistoria
El espécimen, recuperado en una formación rocosa conocida por su riqueza fósil, ha permitido a los investigadores ir más allá del análisis óseo. La preservación de tejidos blandos, como restos de músculos y piel, junto a compuestos orgánicos, ha abierto una nueva línea de investigación sobre la biología de estas criaturas. Este tipo de hallazgo es fundamental para comprender no solo su anatomía, sino también su fisiología y su rol en los ecosistemas del Cretácico.
El análisis molecular de los contenidos estomacales fosilizados ha proporcionado evidencia directa sobre la dieta de este reptil volador. Los estudios revelan que su alimentación se basaba principalmente en una gran cantidad de peces y cefalópodos, confirmando su papel como un depredador aéreo en los antiguos ecosistemas costeros de la región. Esta evidencia directa es mucho más precisa que las inferencias basadas únicamente en la forma de los dientes y la mandíbula.
Avances en la preservación fósil
La excepcional conservación del fósil se atribuye a las condiciones geoquímicas únicas del sedimento en el que fue sepultado. El rápido entierro en un ambiente con bajo oxígeno y una mineralización específica protegió al organismo de la descomposición. Este descubrimiento no solo aporta datos valiosos sobre los pterosaurios, sino que también impulsa el desarrollo de nuevas técnicas de análisis y preservación fósil, permitiendo extraer información que antes se consideraba perdida para siempre.
Expertos en paleontología afirman que este hallazgo marca un hito. La posibilidad de estudiar moléculas orgánicas de criaturas que vivieron hace más de 100 millones de años podría resolver debates de larga data sobre el metabolismo, coloración y evolución de los pterosaurios. El estudio detallado de estos tejidos blandos apenas comienza y promete reescribir parte de lo que sabíamos sobre los señores del cielo en la era de los dinosaurios.
Este fósil se convierte así en una pieza clave para la paleontología, ofreciendo no solo una instantánea de la vida de un animal prehistórico, sino también una guía para futuros descubrimientos y metodologías de investigación en el campo.
