Una vitamina común podría ser clave contra el cáncer cerebral más agresivo
Un estudio clínico revela que altas dosis de niacina, una forma de vitamina B3, logran reactivar el sistema inmune para frenar el avance del glioblastoma.

Una nueva esperanza surge en la lucha contra el glioblastoma, el tipo de cáncer cerebral primario más común y letal en adultos. Un innovador estudio clínico ha revelado que altas dosis de niacina, una forma de la vitamina B3, muestran resultados muy prometedores al "reeducar" al sistema inmunitario para que ataque las células tumorales que antes lo evadían.
El descubrimiento clave: frenar la progresión del tumor
Los hallazgos, publicados el 22 de junio de 2026 y dirigidos por los doctores Gloria Roldan Urgoiti y Wee Yong de la Universidad de Calgary, en Canadá, provienen de un ensayo clínico de fase I y II. En este estudio, que incluyó a 24 pacientes, un sorprendente 82% de los participantes se mantuvo libre de progresión de la enfermedad después de seis meses de tratamiento. Esta cifra representa un avance significativo, con un aumento del 28% en la tasa de supervivencia libre de progresión en comparación con los datos históricos de tratamientos estándar.
Desarmando las defensas del cáncer
El glioblastoma es notoriamente difícil de tratar, en parte porque crea un microambiente tumoral que suprime activamente al sistema inmunitario. El tumor recluta células inmunes, como los monocitos y macrófagos, y las "convierte" en aliadas que, en lugar de combatirlo, lo protegen. Este estudio demuestra que la niacina puede revertir este proceso.
La investigación determinó que altas dosis de esta vitamina logran reprogramar a estas células inmunitarias secuestradas. Al hacerlo, los monocitos y macrófagos recuperan su capacidad de identificar y destruir las células cancerosas, convirtiendo al propio sistema de defensa del paciente en un arma eficaz contra el tumor.
El potencial de un nutriente común
El tratamiento estándar actual para el glioblastoma incluye cirugía para extirpar la mayor cantidad posible del tumor, seguida de radioterapia y quimioterapia. Sin embargo, la recurrencia es casi inevitable. La utilización de una vitamina como la B3 abre una vía terapéutica completamente nueva y con un perfil de seguridad potencialmente más favorable que los tratamientos convencionales.
Al tratarse de un nutriente esencial, la niacina es bien tolerada por el cuerpo, lo que podría facilitar su integración en los protocolos de tratamiento existentes. Este enfoque se enmarca en el campo de la inmunoterapia, que busca estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer, una estrategia que ha tenido un éxito limitado en tumores cerebrales hasta ahora.
Un nuevo horizonte para los pacientes
Aunque los resultados son preliminares y provienen de un grupo reducido de pacientes, la comunidad científica los considera un avance fundamental. Este descubrimiento no solo ofrece una nueva herramienta potencial para mejorar la supervivencia y calidad de vida de los pacientes con glioblastoma, sino que también valida un mecanismo de acción que podría ser explorado para otros tipos de cáncer.
El siguiente paso será la realización de ensayos clínicos más grandes, de fase III, para confirmar estos hallazgos en una población de pacientes más amplia y diversa. De tener éxito, el uso de la niacina podría convertirse en un pilar del tratamiento contra este devastador cáncer, transformando el pronóstico de miles de personas en todo el mundo.
