Fallo judicial ordena retirar el nombre de Trump del Kennedy Center
Un juez federal determinó que la adición del nombre del expresidente fue ilegal, argumentando que solo el Congreso tiene la autoridad para modificar el nombre del icónico centro cultural.

Un juez federal de distrito ordenó este viernes 29 de mayo de 2026 la retirada del nombre de Donald Trump de la fachada y todos los materiales oficiales del John F. Kennedy Center for the Performing Arts, en un plazo máximo de 14 días. El fallo del juez Christopher Cooper concluyó que la junta directiva del centro excedió su autoridad legal al aprobar el cambio, una decisión que ha avivado el debate sobre los límites del poder ejecutivo y la politización de las instituciones culturales.
Una batalla legal por un monumento nacional
La decisión judicial surge de una demanda presentada en diciembre de 2025 por la representante demócrata Joyce Beatty, quien es miembro *ex officio* de la junta de fideicomisarios del centro. La demanda argumentaba que el cambio de nombre a "Trump-Kennedy Center" era un acto ilegal, ya que la designación original como un monumento viviente al presidente John F. Kennedy fue establecida por una ley del Congreso en 1964. Beatty también alegó que durante la reunión de la junta en la que se aprobó el cambio, su micrófono fue silenciado para impedir que expresara su oposición.
En su sentencia de 94 páginas, el juez Cooper, nominado por el expresidente Barack Obama, fue contundente: "El Tribunal ha concluido que la junta excedió sus facultades legales al cambiar unilateralmente el nombre del Kennedy Center". El fallo subraya un principio de separación de poderes, estableciendo que "fue el Congreso quien dio nombre al Kennedy Center, y solo el Congreso puede cambiarlo". Adicionalmente, el juez bloqueó un plan de la administración del centro para cerrarlo durante dos años con el fin de realizar renovaciones, calificando la decisión de "mal informada y aparentemente predeterminada".
El origen del conflicto
La controversia comenzó en diciembre de 2025, cuando la junta directiva del Kennedy Center, compuesta en su mayoría por aliados designados por Donald Trump, votó para añadir su nombre al edificio. La entonces portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, justificó la medida por "el increíble trabajo que el presidente Trump ha realizado durante el último año para salvar el edificio". El nombre fue añadido físicamente a la fachada casi de inmediato, lo que provocó una reacción negativa generalizada.
La decisión fue recibida con protestas y cancelaciones por parte de la comunidad artística. Músicos, compañías de danza como Doug Varone and Dancers y el conjunto de jazz The Cookers, cancelaron sus presentaciones como señal de protesta, argumentando una politización inaceptable de un espacio cultural nacional. Miembros de la familia Kennedy también expresaron su rechazo; Maria Shriver, sobrina de JFK, describió la acción como "un acto más allá de la comprensión y obsesivo".
Reacciones y consecuencias futuras
Tras conocerse el fallo, Donald Trump reaccionó a través de su red social, Truth Social, criticando al juez y declarando su intención de devolver el control de la institución al Congreso. "Vamos a trabajar con el Congreso para transferir esta institución fracasada de nuevo a ellos, para que puedan decidir qué hacer con ella", manifestó el expresidente.
Por su parte, una portavoz del Kennedy Center indicó que revisarán la decisión y se mostró "confiada en que, en apelación, el tribunal respaldará la voluntad de la junta". El fallo judicial no solo obliga a un cambio estético, sino que reafirma la autoridad del poder legislativo sobre la gestión de monumentos nacionales y sienta un precedente sobre los límites de la influencia política en el ámbito de la cultura.
