Ferrari Luce: La revolución eléctrica que divide a Italia y sacude el mercado
El primer Ferrari 100% eléctrico, con 1.035 CV y un precio de 550.000 euros, genera admiración por su tecnología y feroces críticas por su diseño, provocando una caída en las acciones de la compañía.

Ferrari, el icónico fabricante de superdeportivos, ha entrado de lleno en la era eléctrica con la presentación de su primer vehículo de cero emisiones, el Ferrari Luce. Desvelado el 26 de mayo de 2026 en un evento en Roma, este modelo no solo rompe con la tradición de motores de combustión de Maranello, sino que redefine la propia identidad de la marca con un diseño y unas características que han provocado una reacción tan potente como polarizada en el mercado, la política y entre sus propios seguidores.
Una bestia eléctrica con diseño de Apple
El Ferrari Luce es una declaración de intenciones. Se trata de un vehículo de cinco plazas con cuatro motores eléctricos que entregan una potencia combinada de 1.035 caballos de fuerza. Esta configuración le permite acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 2.5 segundos y alcanzar una velocidad máxima superior a los 310 km/h. Su paquete de baterías de 122 kWh, con una arquitectura de 800 voltios, promete una autonomía de 530 km (WLTP), posicionándolo como un competidor formidable en el segmento de los eléctricos de ultra lujo.
El diseño del Luce es uno de los puntos más disruptivos, fruto de la colaboración con LoveFrom, la firma del célebre ex-diseñador de Apple, Jony Ive. El resultado es un vehículo de líneas minimalistas y aerodinámicas, con un interior que prioriza los controles físicos y materiales táctiles sobre las grandes pantallas, en un claro guiño a la filosofía de diseño de Ive. Sin embargo, su silueta, más cercana a una berlina de lujo que a un superdeportivo tradicional, ha sido el principal foco de controversia.
Críticas políticas y caída en la bolsa
La recepción del Luce ha sido todo menos tibia. Inmediatamente después de su presentación, las acciones de Ferrari experimentaron una caída de entre el 6% y el 8% en la bolsa de Milán, una reacción directa de los inversores ante la incertidumbre generada por este radical cambio de rumbo. Analistas y parte del mercado mostraron su escepticismo sobre si el diseño y el concepto del coche se alinean con la herencia y la imagen de la marca.
Las críticas más duras provinieron de figuras prominentes en Italia. El Viceprimer Ministro y Ministro de Transporte, Matteo Salvini, cuestionó públicamente el vehículo: "¿Eléctrico, increíblemente caro (550.000 €!) y estéticamente... se comenta por sí solo. Todo menos un coche del Cavallino Rampante. ¿Y a esto le llaman 'innovación'? Me pregunto qué diría Enzo Ferrari...".
A estas palabras se sumaron las del ex-presidente de Ferrari, Luca di Montezemolo, una figura clave en la historia moderna de la marca, quien declaró: "Si dijera lo que realmente pienso, haría daño a Ferrari. Corremos el riesgo de destruir un mito". Montezemolo llegó a sugerir que se le debería quitar el icónico logo del "Cavallino Rampante" al coche.
El dilema de la tradición frente a la innovación
Con un precio de partida de 550.000 euros (aproximadamente 640.000 dólares), el Luce no solo es el primer eléctrico de Ferrari, sino también uno de los vehículos de producción más caros de su categoría. La compañía defiende el proyecto como una evolución necesaria y una exploración de nuevas fronteras tecnológicas y de diseño. De hecho, Ferrari ha registrado más de 60 nuevas patentes durante su desarrollo.
El debate se centra en si un ícono del automovilismo, cuya identidad está intrínsecamente ligada al rugido de sus motores V8 y V12, puede reinventarse exitosamente como un fabricante de vehículos eléctricos silenciosos y de diseño minimalista. Mientras sus especificaciones técnicas son innegablemente impresionantes, la batalla del Ferrari Luce será convencer al mercado y a sus fieles seguidores de que el alma de Ferrari puede, efectivamente, ser eléctrica. Las entregas comenzarán en el último trimestre de 2026, momento en el que se empezará a ver si esta arriesgada apuesta da sus frutos.
