Domingo, 31 de Mayo de 2026
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ONU recorta previsión de crecimiento mundial a 2.5% para 2026 por crisis en Medio Oriente

La organización elevó su pronóstico de inflación global al 3.9%, citando el alza en los precios del petróleo y las interrupciones en las cadenas de suministro como causas principales.

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Por Redacción KENJA31 de mayo de 2026, 11:06 a. m.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha revisado a la baja su pronóstico de crecimiento para la economía mundial en 2026, reduciéndolo del 2.7% estimado en enero a un 2.5%. Esta desaceleración se atribuye directamente a la intensificación de la crisis energética en Medio Oriente, que ha provocado un drástico aumento en los precios del petróleo y severas interrupciones en las cadenas de suministro globales.

Causas de la desaceleración

El principal catalizador de este ajuste económico es el conflicto persistente en Medio Oriente. La situación ha escalado a un punto crítico, generando inestabilidad en una de las regiones más importantes para la producción y el transporte de energía a nivel mundial. Como resultado, los precios del petróleo han experimentado una volatilidad significativa, impactando los costos de producción y transporte para empresas de todos los tamaños.

Además, las interrupciones en las rutas comerciales clave han creado cuellos de botella en las cadenas de suministro, afectando la disponibilidad de materias primas y productos terminados. Este escenario no solo frena la producción, sino que también alimenta un panorama de incertidumbre que desalienta la inversión y el consumo.

Impacto en la inflación y las economías regionales

En paralelo a la reducción del crecimiento, la ONU ha elevado su proyección de inflación global para 2026 al 3.9%. Este incremento refleja cómo el encarecimiento de la energía y los bienes se traslada directamente a los precios que pagan los consumidores finales, mermando su poder adquisitivo.

Las consecuencias de esta crisis se sienten de manera desigual en el mundo. Las economías desarrolladas no son inmunes; se proyecta que la Unión Europea crecerá apenas un 1.1%, mientras que el Reino Unido enfrentará un crecimiento aún más anémico del 0.7%. Estas cifras reflejan su alta dependencia de la energía importada y su integración en las cadenas de valor globales.

Sin embargo, las economías en desarrollo son las más vulnerables. La ONU advierte que la inflación en estos países podría alcanzar un preocupante 5.2%. Para estas naciones, el aumento de los precios de los combustibles y alimentos importados, combinado con una mayor presión sobre sus monedas y condiciones financieras más estrictas, representa un grave riesgo para su estabilidad económica y social.

Un escenario de fragilidad global

Analistas de la ONU han calificado el crecimiento esperado como uno de los más débiles de este siglo, excluyendo las crisis financiera de 2008 y la pandemia. En el peor de los escenarios, si las tensiones geopolíticas no se resuelven, el crecimiento del PIB mundial podría caer hasta un 2.1%.

Este panorama exige una respuesta coordinada a nivel internacional para mitigar los riesgos y garantizar la libertad de navegación en rutas estratégicas. La incertidumbre actual subraya la fragilidad de la recuperación económica y la necesidad de que empresarios e inversores actúen con cautela, monitoreando de cerca la evolución de la crisis y sus ramificaciones en los mercados globales.