Incertidumbre económica ahoga a pymes por estrategia arancelaria de Trump
A pesar de fallos judiciales en contra, la política de aranceles sigue afectando a las pequeñas y medianas empresas, que ya perdieron más empleos que durante la pandemia.

La estrategia arancelaria de la administración Trump continúa generando un clima de incertidumbre y repercusiones negativas en la economía estadounidense, con un impacto desproporcionado sobre las pequeñas y medianas empresas (pymes). A pesar de importantes reveses judiciales que han declarado ilegales varias de estas medidas, la insistencia en mantener una política comercial proteccionista mantiene en vilo a miles de negocios que luchan contra el aumento de costos y la disrupción de sus cadenas de suministro.
Golpe judicial y la búsqueda de alternativas
El panorama legal para la política arancelaria ha sido adverso para la administración. El 20 de febrero de 2026, la Corte Suprema de Justicia dictaminó que los aranceles impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) eran inconstitucionales sin la debida autorización del Congreso. Esta decisión obligó a la anulación de una serie de gravámenes, pero la Casa Blanca respondió rápidamente buscando otras vías para mantener su agenda comercial.
Poco después, en una nueva ofensiva legal, el Tribunal de Comercio Internacional (CIT) anuló el 7 de mayo de 2026 los aranceles del 10% impuestos bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974. El tribunal consideró que las condiciones económicas no justificaban la aplicación de estas tarifas de emergencia. Sin embargo, el fallo solo benefició directamente a los demandantes del caso, dejando a la mayoría de las empresas en un limbo legal y demostrando la fragmentación del alivio judicial.
El impacto devastador en las pequeñas empresas
Mientras las batallas legales continúan, los efectos en la economía real son cada vez más evidentes. Un alarmante informe publicado el 7 de mayo de 2026 por la minoría del Comité Económico Conjunto del Congreso reveló la magnitud del daño. Según el reporte, las empresas más pequeñas perdieron 4.5 veces más empleos en 2025 a causa de los aranceles que los perdidos durante la pandemia de 2020. Este dato subraya la vulnerabilidad de las pymes frente a los costos incrementales y la inestabilidad del mercado.
El estudio también destaca cómo los aranceles se traducen en mayores precios para los consumidores y una reducción drástica de los márgenes de ganancia para los negocios que dependen de componentes o productos importados. Sectores como la tecnología, la manufactura y el comercio minorista se encuentran entre los más afectados, enfrentando la difícil decisión de absorber los costos o trasladarlos a un público ya presionado por la inflación.
Proyecciones económicas y un futuro incierto
Las proyecciones a largo plazo tampoco son alentadoras. Aunque se estima que la recaudación por aranceles podría alcanzar los 697 mil millones de dólares entre 2026 y 2035, esta cifra es inferior a las previsiones originales. La razón es el efecto adverso que los propios aranceles tienen sobre la actividad económica: al contraer el comercio y la inversión, la base sobre la cual se aplican los impuestos se reduce.
La situación actual obliga a las pequeñas y medianas empresas a navegar en un entorno de constante inestabilidad. La falta de una política comercial clara y predecible dificulta la planificación a futuro, la contratación de personal y la inversión en crecimiento, factores clave para la vitalidad de la economía estadounidense.
