Mundial 2026: Tensión geopolítica ensombrece el torneo por llegada de Irán a México
La selección iraní se instala en Tijuana ante las dificultades para obtener visas de Estados Unidos, agudizando la polémica a días del inicio del evento deportivo.

A pocos días de su inauguración, la Copa Mundial de la FIFA 2026 se encuentra inmersa en una compleja trama de tensiones geopolíticas y administrativas, con la selección de Irán como protagonista. El equipo asiático ha aterrizado en México para establecer su base de entrenamiento, una decisión forzada por las severas restricciones y la denegación de visas para parte de su delegación por parte de Estados Unidos, uno de los países anfitriones.
Llegada a Tijuana en medio de la crisis
La selección de Irán llegó a Tijuana, México, durante la madrugada del 7 de junio para iniciar su concentración de cara al Mundial. Esta decisión se produjo después de que la federación iraní decidiera cambiar su sede de concentración de Arizona a México, debido a los crecientes problemas para obtener los visados estadounidenses y como una estrategia para minimizar la estancia de su equipo en territorio norteamericano. El equipo utilizará las instalaciones del club Xolos de Tijuana para su preparación antes de enfrentar sus compromisos del Grupo G.
El núcleo del problema radica en las dificultades impuestas por Washington. Si bien los jugadores iraníes finalmente recibieron sus visas, a varios miembros clave del cuerpo técnico, administrativo y directivo se les ha negado el ingreso a Estados Unidos. Entre los afectados se encuentran figuras como el secretario general de la federación, Hedayat Mombini, y el vicepresidente, Mehdi Mohammad Nabi.
Visas restrictivas y la queja ante la FIFA
Las autoridades iraníes han denunciado que los permisos otorgados a los jugadores son extremadamente restrictivos. Según el embajador de Irán en México, Abolfazl Pasandideh, a los jugadores solo se les permitirá entrar a Estados Unidos el día de su partido, con la obligación de abandonar el país inmediatamente después del encuentro. Esta situación, argumentan, crea una desventaja logística y física significativa en comparación con otras selecciones.
Ante lo que consideran una "conducta vengativa" y una injerencia política en el deporte, la Federación de Fútbol de Irán ha anunciado que llevará el caso ante la FIFA. La federación sostiene que es responsabilidad del organismo rector del fútbol mundial garantizar que se emitan las visas para todos los miembros de la delegación y asegurar la igualdad de condiciones. El embajador iraní ha solicitado formalmente la intervención urgente de la FIFA para resolver la situación de al menos quince integrantes que siguen sin autorización de ingreso.
Un trasfondo de conflicto y negociaciones
Este incidente no es aislado. Las tensiones entre Estados Unidos e Irán, exacerbadas por conflictos en Medio Oriente, son el telón de fondo de esta controversia. La federación iraní ya había evaluado la posibilidad de solicitar a la FIFA que todos sus partidos se jugaran en México por motivos de seguridad, una petición que no prosperó. La situación se remonta a noviembre de 2025, cuando a varios dirigentes iraníes se les negaron las visas para asistir al sorteo del Mundial en Washington, lo que Teherán calificó como una decisión "política".
Por su parte, la FIFA ha señalado que seguirá de cerca la evolución del panorama internacional. En declaraciones anteriores, Mattias Grafström, secretario general del organismo, aseguró que se buscaría mantener el torneo al margen de la confrontación política, ofreciendo garantías para la participación de Irán. Sin embargo, la actual crisis de visados pone a prueba la capacidad de la organización para mediar en un conflicto que trasciende lo deportivo.
La comunidad internacional y los aficionados observan con atención cómo se resolverá este conflicto. La llegada de Irán a México no solo altera la logística de una selección, sino que también subraya la frágil intersección entre el deporte y la geopolítica en uno de los escenarios más grandes del mundo.
