Nueva York frena a la IA: aprueban moratoria para construcción de grandes centros de datos
La legislatura estatal aprobó una pausa de un año para nuevos proyectos de más de 20 megavatios, a la espera de un estudio sobre su impacto ambiental y energético. La medida, pionera en EE.UU., genera un debate nacional sobre los costos de la infraestructura tecnológica.

La Legislatura del Estado de Nueva York ha puesto en pausa el vertiginoso crecimiento de la infraestructura para la inteligencia artificial. El pasado 5 de junio, los legisladores aprobaron un proyecto de ley que establece una moratoria de un año para la construcción de nuevos centros de datos a gran escala, definidos como aquellos con una demanda energética superior a los 20 megavatios. Este movimiento convierte a Nueva York en el primer estado de EE. UU. en adoptar una medida de este calibre, generando ondas de choque en la industria tecnológica y entre los inversores.
El proyecto, conocido como la 'Ley de Desarrollo Responsable de Centros de Datos', ahora se encuentra en el escritorio de la gobernadora Kathy Hochul, quien deberá firmarlo o vetarlo antes de fin de año. El objetivo principal de la legislación es ganar tiempo para evaluar a fondo el impacto que estas masivas instalaciones tienen sobre los recursos del estado, incluyendo la red eléctrica, el consumo de agua y el mercado laboral local.
Freno a una expansión sin precedentes
La decisión llega en un momento de presión crítica sobre la red eléctrica estatal. Según informes, el operador del sistema eléctrico de Nueva York está evaluando actualmente 28 proyectos de grandes centros de datos que, en conjunto, sumarían una demanda de aproximadamente 9,682 megavatios, una carga energética colosal para una infraestructura ya envejecida.
La ley no solo detiene los nuevos permisos, sino que también exige la elaboración de un informe de impacto ambiental que analice el uso de electricidad, agua y tierra, además de la contaminación generada. Una de las cláusulas más relevantes es el requisito de que las empresas realicen audiencias públicas financiadas por ellas mismas al menos tres meses antes de poder obtener una aprobación, otorgando a las comunidades locales una voz formal en el proceso. "Necesitamos asegurarnos de tener la infraestructura y los procesos adecuados para proteger a las comunidades del aumento de las facturas de servicios públicos, proteger nuestros recursos ambientales y tener una visión positiva de cómo debería ser nuestro futuro energético", declaró la senadora estatal Kristen Gonzalez, impulsora del proyecto.
El costo oculto de la IA
El debate en Nueva York refleja una creciente preocupación a nivel mundial sobre la huella ambiental de la era digital. Los centros de datos son la columna vertebral de la IA, el almacenamiento en la nube y el procesamiento masivo de información, pero su apetito por los recursos es inmenso. Un informe reciente de la Universidad de las Naciones Unidas reveló que el consumo de electricidad de los centros de datos a nivel global ya es comparable al de países enteros y se prevé que se duplique en solo cuatro años.
El consumo de agua es otro punto crítico. Un gran centro de datos puede consumir hasta 5 millones de galones de agua por día, el equivalente a una ciudad de entre 10,000 y 50,000 habitantes, principalmente para la refrigeración de sus servidores. Esta demanda compite directamente con las necesidades de las comunidades y la agricultura, especialmente en zonas con estrés hídrico.
Impacto económico y la respuesta de la industria
Los opositores a la moratoria argumentan que la medida es un error económico que podría tener graves consecuencias. Grupos empresariales como la Data Center Coalition y el Business Council of New York State han advertido que una prohibición generalizada, en lugar de un análisis caso por caso, podría "desalentar la inversión, socavar la economía de Nueva York y enviar una señal de que el estado está cerrado a los negocios". Stacy Sikes, presidenta de la Long Island Association, reforzó esta idea, afirmando que un enfoque generalizado "no permitiría al estado avanzar en un proyecto de centro de datos que en realidad sería útil para nuestra economía".
Sin embargo, la legislación de Nueva York es parte de una tendencia nacional. Más de una docena de estados en EE. UU. han considerado moratorias similares ante el temor de los residentes por el aumento de las tarifas eléctricas y el impacto ambiental. La discusión ya no se centra en si atraer o no a la industria tecnológica, sino en cómo hacerlo de manera sostenible y sin que los costos recaigan sobre los contribuyentes y el medio ambiente.
La decisión final de la gobernadora Hochul será observada de cerca por empresas tecnológicas, inversores en infraestructura y reguladores de todo el país. Lo que suceda en Nueva York podría sentar un precedente crucial para el futuro de la infraestructura digital en Estados Unidos, redefiniendo las reglas del juego para la expansión de la inteligencia artificial.
