Domingo, 7 de Junio de 2026
Negocios

Perú en vilo: Fujimori y Sánchez se disputan la presidencia

En una reñida segunda vuelta, los peruanos eligen entre dos modelos antagónicos para enfrentar la crisis política y la inseguridad que azotan al país.

Imagen del artículo
Por Redacción KENJA7 de junio de 2026, 6:07 p. m.

Perú define su futuro político este domingo 7 de junio en una segunda vuelta electoral que enfrenta dos visiones opuestas para el país: la derechista Keiko Fujimori del partido Fuerza Popular y el izquierdista Roberto Sánchez de Juntos por el Perú. La contienda se presenta en un escenario de profunda inestabilidad, marcado por la fragmentación política, escándalos de corrupción y una creciente ola de criminalidad que exige soluciones urgentes al próximo mandatario.

Un país polarizado en las urnas

La primera vuelta, celebrada los días 12 y 13 de abril, reflejó un electorado fragmentado, con Keiko Fujimori obteniendo un 17.19% de los votos y Roberto Sánchez un 12.03%. Este último superó por un estrecho margen al candidato de extrema derecha Rafael López Aliaga, configurando un balotaje que reedita la clásica confrontación entre derecha e izquierda en el país. Encuestas recientes muestran un empate técnico, con una ligera ventaja para Fujimori en algunos sondeos, pero con un alto porcentaje de indecisos que serán clave en el resultado final. La elección se desarrolla mientras el Jurado Nacional de Elecciones investiga supuestas irregularidades reportadas en la primera vuelta, donde miles de ciudadanos denunciaron no haber podido votar.

Dos modelos económicos en pugna

Los programas económicos de ambos candidatos representan los polos opuestos del espectro político. Keiko Fujimori propone un modelo basado en la promoción de la inversión privada y el libre mercado como motores del crecimiento. Su plan se enfoca en la "mano dura" contra la delincuencia y la corrupción para generar un clima de confianza para los inversores. Entre sus promesas se encuentra un "choque tecnológico" contra la inseguridad, que incluye la adquisición de patrulleros inteligentes y la modernización de comisarías.

Por otro lado, Roberto Sánchez plantea un cambio radical con un mayor rol del Estado en la economía. Su programa incluye la industrialización del país, la renegociación de contratos con transnacionales y la convocatoria a una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución que reemplace a la actual, heredada del gobierno de Alberto Fujimori. Sánchez busca así reducir la desigualdad y fortalecer los servicios públicos, una propuesta que resuena con los sectores más desfavorecidos de la población.

El reto de la gobernabilidad y la seguridad

Independientemente de quién gane, el próximo presidente enfrentará un panorama complejo. La inestabilidad ha sido una constante en la política peruana reciente, con múltiples presidentes en un solo período de gobierno. El nuevo mandatario deberá tejer alianzas en un Congreso fragmentado para poder implementar su agenda y evitar una nueva crisis de gobernabilidad. La lucha contra la corrupción, un mal endémico que ha salpicado a gran parte de la clase política, es otra de las demandas ciudadanas impostergables.

La seguridad ciudadana es, quizás, la preocupación más inmediata de la población. Ambos candidatos han prometido mano dura contra el crimen organizado, aunque con estrategias diferentes. Mientras Fujimori se apoya en la tecnología y el fortalecimiento de la policía, Sánchez aboga por reformas estructurales que ataquen las causas profundas de la delincuencia. El ganador tendrá el desafío de devolver la tranquilidad a un país que clama por orden y estabilidad para poder proyectarse hacia el futuro.