Aseguradora Aviva detecta cifra récord de £233 millones en fraudes impulsados por IA
La compañía británica reveló que en 2025 los estafadores utilizaron inteligencia artificial para falsificar escenas de accidentes y documentos, elevando los costos para todos los consumidores.

La aseguradora británica Aviva ha encendido las alarmas en la industria al revelar la detección de un récord de 233 millones de libras esterlinas en reclamaciones fraudulentas durante 2025. Este significativo aumento, distribuido en más de 18,400 casos sospechosos, se atribuye directamente a la creciente sofisticación de los estafadores, quienes ahora utilizan herramientas de inteligencia artificial (IA) para fabricar pruebas y exagerar siniestros.
El epicentro del fraude: el seguro automotor
El sector más afectado por esta nueva ola de delincuencia es el de los seguros de vehículos, que concentra más del 70% de todos los casos fraudulentos identificados por Aviva. Los criminales han evolucionado sus tácticas, pasando de las colisiones preparadas a la falsificación digital. Utilizando IA, son capaces de generar imágenes de accidentes que nunca ocurrieron, manipular documentos para exagerar daños y, en consecuencia, inflar los costos de reparación y los reclamos por lesiones.
Este método permite a los estafadores justificar gastos desmedidos en reparaciones y alquiler de vehículos de sustitución. Como resultado, el valor total del fraude detectado solo en el ramo de motor aumentó un 39% en comparación con el año anterior, demostrando la eficacia de estas nuevas técnicas delictivas.
Una guerra tecnológica: aseguradoras contraatacan con IA
La sofisticación del fraude ha obligado a las aseguradoras a librar una batalla en el mismo terreno tecnológico. Aviva ha confirmado que también está invirtiendo y empleando sus propias herramientas de inteligencia artificial y análisis de datos avanzados para identificar y neutralizar estas reclamaciones sospechosas con mayor rapidez y precisión. Estos sistemas, supervisados por expertos humanos, están diseñados para detectar patrones anómalos, inconsistencias en la documentación y pruebas de manipulación digital que pasarían desapercibidas para el ojo humano.
Pete Ward, director de la unidad antifraude de Aviva, subrayó la gravedad de la situación afirmando que "el fraude no es un delito sin víctimas, ya que incrementa el costo de los seguros para todos". La aseguradora logró que se dictaran 37 años en sentencias de prisión y suspendidas durante 2025 para los delitos más graves.
Impacto directo en el bolsillo del consumidor
El aumento del fraude tiene una consecuencia directa y tangible para todos los asegurados: el encarecimiento de las primas. Las compañías de seguros deben compensar las pérdidas multimillonarias generadas por estas estafas, y ese costo se traslada inevitablemente a los precios que pagan los clientes honestos por sus pólizas. Además, el fraude socava la confianza en el sistema y obliga a implementar procesos de verificación más rigurosos, lo que puede ralentizar la gestión de reclamaciones legítimas.
El fenómeno no se limita a los vehículos. Aviva también reportó un incremento del 15% en el fraude dentro de los seguros de hogar, donde los clientes exageran el valor de los daños o de los bienes perdidos. Esta tendencia demuestra que el uso de la tecnología para delinquir se está extendiendo a todas las áreas de la industria, convirtiéndose en uno de los mayores desafíos para el sector en la actualidad.
