Jueves, 11 de Junio de 2026
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Mundial 2026: La promesa económica que se desvanece para las ciudades anfitrionas

A pesar de inversiones millonarias, reportes indican que las reservas hoteleras están por debajo de lo esperado y expertos advierten que los beneficios no cubrirán los enormes costos.

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Por Redacción KENJA11 de junio de 2026, 12:00 p. m.

A medida que se acerca la Copa Mundial de la FIFA 2026, una creciente ola de escepticismo pone en duda los beneficios económicos prometidos para las 16 ciudades anfitrionas en Estados Unidos, México y Canadá. A pesar de las proyecciones iniciales que auguraban un auge multimillonario, nuevos datos y análisis de expertos sugieren que las metrópolis podrían no recuperar las inversiones de cientos de millones de dólares realizadas en seguridad e infraestructura.

Señales de alerta en el sector turístico

La preocupación más reciente proviene del sector hotelero. Un informe de la American Hotel and Lodging Association advierte que las reservas de hoteles en varias ciudades anfitrionas están significativamente por debajo de las expectativas para un evento de esta magnitud. De hecho, menos de una cuarta parte de las ciudades estadounidenses reportan un aumento significativo en comparación con un verano normal, y algunas sedes han recurrido a sorteos y regalos para llenar los estadios, una señal de que la demanda de entradas tampoco ha cumplido con las proyecciones.

Esta tibia respuesta del mercado ha "atemperado el optimismo inicial", según declaraciones del propio sector turístico, que ahora describe el panorama con una "perspectiva más matizada". La brecha entre la euforia inicial y la realidad actual está generando serias dudas sobre el retorno de la inversión para los contribuyentes locales.

Un modelo de negocio que favorece a la FIFA

El núcleo del problema, según economistas deportivos, reside en un modelo de negocio que beneficia abrumadoramente a la FIFA. El organismo rector del fútbol mundial retiene la mayor parte de los ingresos generados por el torneo, principalmente de la venta de entradas y los derechos de transmisión. Se estima que la FIFA podría recaudar más de 10 mil millones de dólares, de los cuales 7 mil millones provendrían solo de la venta de boletos.

Mientras tanto, las ciudades anfitrionas asumen la carga financiera de los preparativos, que incluyen costosas renovaciones de estadios, despliegues masivos de seguridad y mejoras en la infraestructura de transporte. Los economistas califican las proyecciones iniciales de un impacto económico de más de 600 millones de dólares por ciudad como "salvajemente improbables", argumentando que asumen de manera incorrecta que cada dólar gastado por un turista es dinero nuevo para la economía local, sin considerar los costos y el desplazamiento de otros eventos.

¿Un legado de deuda?

El Mundial 2026, que será el más grande de la historia con 104 partidos, fue presentado como una oportunidad única para impulsar el turismo y el crecimiento económico. Sin embargo, la evidencia histórica de megaeventos deportivos muestra que los beneficios reales rara vez alcanzan las proyecciones. En el caso de economías grandes y desarrolladas como la de Estados Unidos, el impacto macroeconómico tiende a ser limitado.

Para las ciudades anfitrionas, el riesgo es que el legado del torneo no sea un auge económico, sino una carga fiscal. Si los ingresos por turismo no logran compensar los gigantescos gastos públicos, serán los presupuestos municipales y los contribuyentes quienes terminen pagando la factura de la fiesta del fútbol. El verdadero resultado final se medirá mucho después de que se corone al campeón, en las finanzas de las ciudades que apostaron por ser sede.