Martes, 16 de Junio de 2026
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Guerra de poder en Bruselas: Von der Leyen y Kallas fracturan la diplomacia de la UE

La creciente rivalidad entre la presidenta de la Comisión Europea y la alta representante para Política Exterior amenaza con paralizar la capacidad de acción de la Unión en un escenario geopolítico crítico.

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Por Redacción KENJA16 de junio de 2026, 11:07 a. m.

Una guerra de poder cada vez más abierta entre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y la alta representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, está socavando la frágil diplomacia de la Unión Europea. La disputa, que se intensificó el 15 de junio de 2026, va más allá de un choque de personalidades y revela una profunda lucha institucional por el control de la política exterior en uno de los momentos más convulsos para el continente desde la Segunda Guerra Mundial.

El pulso por el control diplomático

La tensión entre las dos líderes se ha manifestado en varios frentes, desde nombramientos frustrados hasta la creación de estructuras paralelas que se solapan en competencias. Un ejemplo claro de esta "guerra de trincheras" fue el bloqueo por parte de Von der Leyen al intento de Kallas de incorporar a Martyn Selmayr, exjefe de gabinete de Jean-Claude Juncker, al Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE). En su lugar, la presidenta de la Comisión creó un puesto alternativo para él.

Fuentes diplomáticas en Bruselas señalan que la presidenta ha desarrollado estructuras dentro de la Comisión, como una célula de inteligencia propia, que duplican las funciones del SEAE, generando desconfianza y confusión. Esta fragmentación no solo confunde a los socios internacionales de la UE, sino que vacía de contenido la ambición europea de proyectar una voz unificada en el escenario global.

Un choque con raíces institucionales

Formalmente, los tratados de la UE son claros: la alta representante, en este caso Kaja Kallas, es la responsable de dirigir la política exterior y de seguridad, presidiendo el Consejo de Asuntos Exteriores y ejecutando las decisiones de los Estados miembros. Sin embargo, la práctica ha fortalecido enormemente el papel de la presidencia de la Comisión, especialmente bajo el liderazgo de Von der Leyen, quien ha acumulado una influencia sin precedentes.

La arquitectura institucional creada por el Tratado de Lisboa, que buscaba unificar la acción exterior, ha generado zonas grises. La figura del alto representante es, a la vez, vicepresidente de la Comisión y mandatario del Consejo, una dualidad que ha demostrado ser una fuente de "disfunción estructural". Esta ambigüedad es el caldo de cultivo para que las crisis globales, como la guerra en Ucrania o la rivalidad con China, se conviertan también en un campo de batalla por la influencia interna.

Europa, la gran perjudicada

El principal afectado por esta lucha de poder es el liderazgo global de la Unión Europea. La falta de coherencia y la cacofonía de voces debilitan la posición del bloque frente a actores como Estados Unidos, China o Rusia. Mientras Kallas se ha enfocado intensamente en la amenaza rusa, algunos le critican no controlar otras agendas clave como la de Oriente Próximo. A Von der Leyen, por su parte, se le reprocha una "voracidad" por actuar de manera unilateral en política exterior, como en su viaje a Israel durante la crisis de Gaza.

Esta división interna genera parálisis y fomenta una lucha por el relato político en lugar de la eficacia diplomática. La situación ha provocado una creciente frustración en las capitales de los Estados miembros, que observan cómo las tensiones personales y de competencias lastran la capacidad de la UE para responder con agilidad y unidad a los desafíos geopolíticos. El debate, impulsado por Francia y Alemania sobre una posible reforma del servicio diplomático, refleja la urgencia de resolver una crisis que amenaza con dejar a Europa sin una dirección clara en un mundo cada vez más peligroso.