Jueves, 18 de Junio de 2026
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G7 respalda a Canadá como pilar energético para reducir dependencia del Estrecho de Ormuz

Líderes mundiales apoyan la capacidad canadiense para expandir su producción de gas y minerales críticos, buscando estabilizar los mercados globales ante la creciente inestabilidad en Medio Oriente.

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Por Redacción KENJA17 de junio de 2026, 10:19 p. m.

En una decisión que busca reconfigurar la geopolítica energética global, los líderes del G7 respaldaron formalmente el potencial de Canadá para suministrar una "capacidad adicional significativa" a los mercados energéticos mundiales. La declaración, emitida el 17 de junio de 2026 desde la cumbre en Évian-les-Bains, Francia, representa una estrategia concertada para disminuir la dependencia del volátil Estrecho de Ormuz, una ruta vital para el comercio de crudo que ha sufrido graves interrupciones.

Una respuesta a la crisis global

El respaldo del G7 llega en un momento de máxima tensión en los mercados energéticos. Las recientes acciones de Irán en el Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, han provocado una escalada de precios y han expuesto la fragilidad de las cadenas de suministro. La crisis ha obligado a las principales economías a buscar urgentemente rutas y proveedores alternativos para garantizar su seguridad energética.

En este contexto, Canadá emerge como un socio estratégico y fiable. El Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, presente en la cumbre, subrayó la capacidad de su país para actuar como un estabilizador. "Canadá tiene la habilidad y estamos en el camino de hacer varias cosas", afirmó, destacando los planes para expandir la producción de gas natural licuado (GNL) y la infraestructura de oleoductos para abastecer a sus aliados en Europa y Asia.

Inversiones estratégicas en energía y minerales

El plan de Canadá no se limita a los hidrocarburos. Paralelamente al anuncio del G7, el Primer Ministro Carney reveló nuevas alianzas estratégicas para el desarrollo de minerales críticos por un valor superior a los 5 mil millones de dólares. Estas inversiones, formalizadas a través de 13 nuevas asociaciones con países como Alemania, Japón, Italia y Francia, buscan fortalecer las cadenas de suministro para tecnologías limpias y de defensa, reduciendo la dependencia de mercados concentrados.

Los proyectos específicos incluyen la producción de sílice de alta pureza en Manitoba en asociación con la empresa alemana RCT Solutions, el desarrollo de fosfatos y tierras raras en Ontario con la japonesa Hanwa Co. Ltd., y la producción de grafito en Quebec con una inversión de la italiana Eni. Estas iniciativas son parte de la "Critical Minerals Resilience and Production Alliance", un marco de cooperación lanzado durante la presidencia canadiense del G7 en 2025 para crear un "club de compradores" de naciones afines.

Implicaciones geopolíticas y económicas

La estrategia del G7, con Canadá como protagonista, tiene el potencial de alterar significativamente el equilibrio de poder en el sector energético. Al diversificar las fuentes de suministro lejos del Golfo Pérsico, las naciones occidentales no solo mitigan un riesgo económico, sino que también reducen la influencia geopolítica de actores estatales en la región. Para Canadá, este respaldo consolida su posición como una potencia energética responsable y un proveedor clave tanto de energía tradicional como de los materiales esenciales para la transición verde.

La expansión de la infraestructura, que incluye el aumento de la capacidad del oleoducto Trans Mountain (TMX) y el desarrollo de nuevos ductos, permitirá a Canadá aumentar sus exportaciones a mercados más allá de Estados Unidos. Esta diversificación de clientes es un objetivo estratégico a largo plazo para la economía canadiense, que busca capitalizar sus vastos recursos naturales de una manera más resiliente y segura.

Este movimiento coordinado del G7 es una clara señal de que las democracias más industrializadas del mundo están tomando medidas proactivas para construir una arquitectura de seguridad energética más robusta y diversificada, capaz de soportar las turbulencias geopolíticas del siglo XXI.