Apple explora con Intel y Samsung la fabricación de chips en EE. UU.
La compañía busca diversificar su cadena de suministro más allá de TSMC en Taiwán, ante crecientes riesgos geopolíticos y la alta demanda de la inteligencia artificial.

Apple ha iniciado conversaciones preliminares con Intel y Samsung Electronics para fabricar procesadores avanzados en Estados Unidos, en un movimiento estratégico destinado a reducir su fuerte dependencia del fabricante taiwanés TSMC. Esta iniciativa busca diversificar su cadena de suministro y mitigar los crecientes riesgos geopolíticos, así como las limitaciones de capacidad impulsadas por la explosiva demanda de chips para inteligencia artificial.
El imperativo de la diversificación
La estrategia de Apple, reportada inicialmente por Bloomberg News el 6 de mayo de 2026, surge de una creciente preocupación por la concentración de su producción de semiconductores en Taiwán. Las tensiones geopolíticas en la región han encendido las alarmas en Cupertino sobre la vulnerabilidad de su cadena de suministro. El CEO de Apple, Tim Cook, ya había manifestado en el pasado que depender de una única ubicación para un componente tan crítico "probablemente no es una posición estratégica".
Además de los riesgos geopolíticos, la alta demanda de componentes para centros de datos de IA y dispositivos con capacidades de IA ha generado una escasez de chips avanzados, afectando la disponibilidad de productos como el Mac. Ejecutivos de Apple han admitido que la compañía tiene "menos flexibilidad en la cadena de suministro de la que normalmente tendría", lo que ha limitado el crecimiento.
Nuevos socios, nuevos desafíos
Las conversaciones, aunque en una fase inicial, exploran las capacidades de dos gigantes tecnológicos en suelo estadounidense. Se ha informado que ejecutivos de Apple han visitado una planta de Samsung que se está construyendo en Texas. Por su parte, un acuerdo con Intel sería una validación clave para su negocio de manufactura por contrato (foundry), una pieza central en la estrategia de reestructuración de la compañía.
Sin embargo, la transición no está exenta de desafíos. Analistas del sector señalan que ni Intel ni Samsung pueden ofrecer actualmente la escala y la predictibilidad de TSMC, que ha sido un socio fundamental para Apple durante más de una década. Replicar el ecosistema de producción de chips asiático en Estados Unidos enfrenta obstáculos logísticos y de talento especializado. Además, Apple deberá gestionar la complejidad de asegurar un rendimiento consistente de sus chips fabricados por diferentes proveedores.
Implicaciones para Estados Unidos
Este movimiento de Apple se alinea con los esfuerzos del gobierno de EE. UU. para fortalecer su soberanía tecnológica y revitalizar la manufactura de semiconductores en el país. Una eventual alianza con Intel sería vista como un gesto de apoyo a los objetivos de la Casa Blanca, que ya ha impulsado inversiones para promover la producción doméstica de chips.
La diversificación de Apple podría reconfigurar el panorama global de la fabricación de semiconductores, impulsando la competitividad de las fundiciones estadounidenses y reduciendo la concentración de la industria en Asia. Para los inversores, este giro estratégico representa un esfuerzo proactivo por parte de Apple para mitigar riesgos a largo plazo, aunque los resultados y los acuerdos formales aún están por materializarse.
