Japón alcanza velocidad récord de 112 Gbps y acelera la llegada del 6G
Científicos logran un hito en las comunicaciones inalámbricas utilizando micropeines ópticos en la banda de terahercios, abriendo el camino para redes hasta 3,000 veces más rápidas que el 5G actual.

Un consorcio de científicos en Japón ha logrado un avance fundamental para el desarrollo de las futuras redes 6G, al alcanzar una velocidad de transmisión de datos de 112 gigabits por segundo (Gbps). Este hito, conseguido por primera vez en una banda de espectro superior a los 420 GHz, representa un paso crucial hacia una nueva era de conectividad ultrarrápida que podría transformar la industria y la vida cotidiana.
Una nueva frontera en velocidad y frecuencia
El logro, detallado en la revista científica Communications Engineering, fue producto de la colaboración entre investigadores de la Universidad de Tokushima, la Universidad de Tokio y la Universidad de Gifu. El equipo desarrolló un innovador sistema de comunicación inalámbrica en la banda de terahercios (THz), operando específicamente a 560 GHz, para superar las barreras técnicas que hasta ahora limitaban las altas frecuencias.
Tradicionalmente, las señales en frecuencias tan elevadas sufren de una pérdida de potencia significativa y de un fenómeno conocido como "ruido de fase", que degrada la estabilidad y la cantidad de datos que se pueden transmitir. Para solucionar este problema, los ingenieros japoneses implementaron una tecnología de vanguardia basada en micropeines ópticos (microcombs), unos diminutos dispositivos fotónicos que generan un espectro de frecuencias de luz ultraestables, similares a los dientes de un peine.
La tecnología detrás del récord
Los micropeines ópticos funcionan dividiendo un único rayo láser en múltiples frecuencias de luz precisas y uniformemente espaciadas. Esto crea una portadora de señal de alta calidad y bajo ruido, ideal para las comunicaciones en la banda de terahercios. Al combinar esta tecnología con técnicas avanzadas de modulación de datos (específicamente 16QAM), el equipo pudo transmitir información a 112 Gbps, una velocidad que supera con creces los pocos gigabits por segundo de los sistemas convencionales en frecuencias similares.
Este sistema no solo demostró una velocidad sin precedentes, sino que también se diseñó para ser más compacto y robusto. Al acoplar una fibra óptica directamente a un chip de micropeine de nitruro de silicio, los investigadores minimizaron las posibles desalineaciones y crearon un dispositivo 90 veces más pequeño que los equipos convencionales, facilitando su futura integración en la infraestructura de telecomunicaciones.
Impacto y futuro del 6G
Aunque las redes 6G comerciales no se esperan hasta alrededor de 2030, este avance es fundamental para construir la infraestructura necesaria. La tecnología de terahercios no está pensada inicialmente para la conexión directa con los smartphones, sino para el "backhaul" inalámbrico: las conexiones de alta capacidad que enlazan las torres de telefonía y los nodos de la red entre sí.
Actualmente, muchas de estas conexiones dependen de costosos cables de fibra óptica. Con sistemas inalámbricos capaces de ofrecer velocidades similares a la fibra, los operadores podrán expandir sus redes de manera más flexible y económica, especialmente en zonas urbanas densas o de difícil acceso. Se estima que las redes 6G podrían ofrecer velocidades hasta 3,000 veces superiores a las del 5G, con una latencia extremadamente baja y la capacidad de conectar una cantidad masiva de dispositivos simultáneamente.
Este hito tecnológico no solo establece un nuevo récord, sino que también ilumina el camino hacia un futuro de conectividad casi instantánea, habilitando aplicaciones avanzadas como la realidad mixta inmersiva, los vehículos autónomos conectados y el internet de las cosas a una escala nunca antes vista.
