Revolución en los cielos: prueban con éxito un motor superconductor para aviones
Un prototipo de 100kW, desarrollado en Escocia, promete transformar la aviación con una tecnología más ligera, potente y eficiente, abriendo el camino a los vuelos eléctricos y de hidrógeno.

Un avance crucial hacia la descarbonización de la aviación tuvo lugar a principios de junio de 2026 en Glasgow, Escocia. El Laboratorio de Superconductividad Aplicada (ASL) de la Universidad de Strathclyde demostró con éxito un prototipo de motor de aviación de flujo axial de 100kW que es totalmente superconductor, una tecnología que podría revolucionar el diseño de las futuras aeronaves.
El futuro del vuelo es superconductor
El motor utiliza tecnología de Superconductividad de Alta Temperatura (HTS), que le permite conducir corrientes eléctricas masivas con una resistencia casi nula. Para lograr este estado, el sistema debe ser enfriado a una temperatura criogénica de -253 °C (o 20 Kelvin). Esta capacidad permite construir motores mucho más pequeños, ligeros y potentes que los convencionales, un requisito indispensable para el desarrollo viable de aviones eléctricos o híbridos de hidrógeno a gran escala.
Este logro es parte del programa ZEST1 (Zero Emissions for Sustainable Transport 1), un proyecto liderado por el gigante aeroespacial Airbus para acelerar el vuelo con cero emisiones de carbono. El prototipo no solo valida un concepto teórico, sino que representa uno de los primeros motores de su tipo diseñados específicamente para aplicaciones aeronáuticas.
Sinergia con el hidrógeno y los desafíos restantes
La viabilidad de esta tecnología está intrínsecamente ligada al uso de hidrógeno líquido como combustible. Dado que el hidrógeno debe almacenarse a temperaturas extremadamente bajas, similares a las que requieren los superconductores, se abre la oportunidad de integrar los sistemas de combustible, refrigeración criogénica y propulsión eléctrica en una sola plataforma altamente eficiente a bordo.
A pesar del éxito de la demostración, persisten importantes desafíos de ingeniería. La integración de la física de superconductores, la ingeniería criogénica para sistemas en rotación y el modelado electromagnético en una sola plataforma funcional es una tarea de alta complejidad. Aunque se denominan de "alta temperatura", los materiales HTS operan en condiciones extremas que requieren sistemas de refrigeración robustos y fiables.
El equipo multidisciplinario de la Universidad de Strathclyde, que incluye físicos, químicos e ingenieros, ha demostrado que es posible superar estas barreras. El siguiente paso será escalar esta tecnología para desarrollar los sistemas de clase megawatt que necesitarían los grandes aviones comerciales, acercando así el sueño de una aviación sostenible a la realidad.
