Demanda colectiva contra xAI de Elon Musk por "ruido omnipresente" de planta para centros de datos
Residentes de Mississippi alegan que las vibraciones y el estruendo constante de una planta de energía de xAI y SpaceX afectan su salud y el valor de sus propiedades, representando a más de 10,000 personas.

Residentes del condado de DeSoto, en Mississippi, han iniciado una demanda colectiva contra las empresas xAI y SpaceX de Elon Musk, alegando que el ruido y las vibraciones incesantes de una planta de energía local están perjudicando gravemente su calidad de vida, su salud y el valor de sus viviendas. La demanda, presentada el 9 de junio de 2026, sostiene que el sonido generado por la instalación es "omnipresente e ineludible".
El epicentro del conflicto: ruido y vibraciones constantes
La demanda, encabezada por los residentes Jason Haley, Preston Zane Herrington y Taylor Logsdon, representa a una clase que podría superar los 10,000 miembros de las comunidades de Southaven y Horn Lake. Según el documento legal, la planta de energía, que alimenta los centros de datos de inteligencia artificial de la compañía, produce un ruido descrito como una mezcla de "chillidos agudos, rugido continuo de motores, retumbos de baja frecuencia y un zumbido o quejido tonal". Los demandantes afirman que este ruido es comparable al de un "motor a reacción" y ha hecho imposibles actividades cotidianas como sentarse al aire libre, abrir las ventanas o descansar por la noche.
El conflicto surge de la planta de energía en Southaven, que da servicio a los centros de datos existentes en Memphis (Colossus 1 y 2) y a un futuro complejo de 20 mil millones de dólares en la misma localidad de Mississippi. Los residentes sostienen que la compañía no solo es consciente del problema, sino que ha optado por no solucionarlo e incluso ha aumentado el número de turbinas de gas en el lugar, que pasaron de 18 el año pasado a 47 en mayo de este año.
Impacto social y económico en la comunidad
Más allá de la contaminación acústica, la demanda subraya las consecuencias directas sobre el bienestar de la comunidad. Los demandantes buscan una compensación económica por la angustia mental, el estrés y la pérdida de sueño, así como por la disminución del valor de sus propiedades. Además, exigen una parte de las ganancias obtenidas por las empresas a costa de su tranquilidad y una orden judicial que obligue a la compañía a resolver el problema del ruido. "Nuestros hogares deben ser un santuario", declaró el abogado de los demandantes, Robert Wiygul, "pero cuando son invadidos por el ruido las 24 horas del día, nos arrebatan esa paz fundamental".
Este caso pone de relieve la creciente tensión entre el rápido desarrollo de la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial y el impacto social y ambiental en las comunidades locales. El proyecto, que contó con el respaldo público del gobernador de Mississippi, Tate Reeves, ahora enfrenta un escrutinio legal significativo. Esta no es la primera batalla legal para xAI en la región; en abril, la NAACP presentó una demanda alegando que la planta operaba sin los permisos ambientales requeridos por la Ley de Aire Limpio.
El caso de DeSoto se perfila como un precedente importante en la forma en que las comunidades pueden defenderse de los efectos adversos de la industria tecnológica. Mientras xAI y SpaceX no han emitido comentarios sobre la demanda, el Departamento de Justicia de EE. UU. ha mostrado interés en intervenir en el litigio anterior, señalando que plantea importantes cuestiones sobre la supervisión gubernamental de la infraestructura de IA.
