Seattle frena la expansión de la IA con una moratoria a centros de datos
La ciudad, sede de gigantes como Amazon y Microsoft, aprobó por unanimidad una pausa de un año para estudiar el impacto de estas instalaciones en la red eléctrica, el agua y las tarifas de los residentes.

El Ayuntamiento de Seattle, un epicentro tecnológico global, ha votado unánimemente para imponer una moratoria de un año en la construcción de nuevos centros de datos a gran escala para inteligencia artificial. La medida, que se espera sea firmada por la alcaldesa Katie Wilson, suspende el desarrollo de instalaciones que consuman más de 20 megavoltamperios de energía, en una decisión que refleja la creciente preocupación por el voraz apetito de recursos de la industria de la IA.
Alerta por el consumo energético
La decisión fue impulsada por un informe de abril que reveló que cinco proyectos de centros de datos propuestos consumirían hasta 369 megavatios, una cifra equivalente a casi un tercio de la demanda eléctrica actual de la ciudad. Esta proyección generó una fuerte reacción pública y la movilización de grupos activistas, quienes enviaron cerca de 100,000 correos electrónicos a los legisladores locales.
El objetivo de la prohibición es permitir que la ciudad realice un estudio exhaustivo sobre los impactos de estas instalaciones masivas. El análisis se centrará en la capacidad de la red eléctrica, el uso del agua, las tarifas de servicios públicos, el uso del suelo, la creación de empleos locales y las consecuencias para la salud pública. "La tecnología se mueve rápido, pero nuestra responsabilidad es asegurar que el crecimiento no se produzca a expensas de los residentes y contribuyentes", declaró la presidenta del Consejo, Joy Hollingsworth.
Un debate nacional sobre el costo de la IA
Seattle no está sola. La ciudad se une a una lista creciente de localidades en Estados Unidos, incluyendo Denver, Minneapolis y Baltimore, que han implementado pausas o prohibiciones similares ante la rápida expansión de la infraestructura para la IA. Esta tendencia subraya un dilema fundamental para las ciudades que, por un lado, buscan fomentar la innovación y el crecimiento económico, y por otro, enfrentan la presión sobre sus recursos vitales y el cumplimiento de sus metas de sostenibilidad.
A pesar de ser el hogar de Amazon y Microsoft, dos de los mayores inversores en inteligencia artificial, la moratoria de Seattle no afectará directamente sus operaciones existentes dentro de los límites de la ciudad, ya que los gigantes tecnológicos no operan centros de datos de esta escala en esa área específica. Sin embargo, la medida sí impacta a los desarrolladores de centros de datos y envía una poderosa señal a la industria tecnológica sobre la necesidad de abordar las externalidades ambientales y sociales de su crecimiento.
El futuro de la regulación
Durante el próximo año, los departamentos de la ciudad de Seattle desarrollarán regulaciones permanentes que podrían incluir requisitos de uso de energías renovables y protecciones laborales. La legislación actual contempla una posible extensión de la moratoria por otros seis meses si fuera necesario.
La pausa en una de las ciudades más importantes del sector tecnológico pone de relieve un debate ineludible para urbanistas, activistas climáticos e inversores: cómo equilibrar la promesa de la revolución de la IA con su considerable costo en recursos. El resultado de este estudio en Seattle podría sentar un precedente importante para la regulación de la infraestructura digital en todo el mundo.
