Domingo, 14 de Junio de 2026
Tecnología

KPMG retira informe sobre IA por contener "alucinaciones" y datos falsos

Una investigación reveló que el documento 'Total Experience', publicado en 2025, contenía decenas de citas fabricadas y afirmaciones incorrectas, evidenciando los peligros de la IA sin supervisión humana.

Imagen del artículo
Por Redacción KENJA14 de junio de 2026, 3:07 a. m.

La prestigiosa firma de servicios profesionales KPMG se ha visto forzada a retirar uno de sus informes clave sobre inteligencia artificial, publicado en octubre de 2025, tras descubrirse que estaba plagado de "alucinaciones" y datos fabricados por IA. El incidente, que salió a la luz el 12 de junio de 2026, pone de manifiesto los crecientes riesgos de una dependencia excesiva en la tecnología generativa sin una rigurosa verificación humana.

Un informe comprometido por la IA

El informe en cuestión, titulado 'Total Experience: Redefining Excellence in the Age of Agentic AI', analizaba cómo las empresas estaban utilizando la IA para mejorar la experiencia del cliente. Sin embargo, una investigación realizada por GPTZero, una compañía especializada en la detección de contenido generado por IA, reveló graves irregularidades. De las 45 citas incluidas en el documento, solo cinco correspondían a fuentes reales y precisas.

El análisis de GPTZero destapó que 40 de las 45 citas eran falsas o estaban distorsionadas. Muchas de ellas parafraseaban títulos de artículos existentes, mezclaban fuentes reales o simplemente inventaban referencias, una práctica que la firma de detección denominó "vibe citing". Además, aproximadamente la mitad de las afirmaciones factuales del informe resultaron ser falsas o estar mal atribuidas, probablemente como resultado de una herramienta de IA que "sobrecumplió" una solicitud para encontrar ejemplos de IA agéntica.

Afirmaciones falsas y datos contradictorios

Los errores detectados eran significativos y afectaban a empresas de renombre. Por ejemplo, el informe de KPMG afirmaba que la aerolínea Emirates había lanzado un chatbot llamado "Sara" capaz de modificar vuelos, cuando en realidad se trataba de un asistente móvil sin esa capacidad. También aseguraba que el banco suizo UBS había integrado IA agéntica en su gestión de riesgos y asesoría de inversiones, algo que la propia entidad financiera calificó como "factualmente incorrecto".

Otro caso notable fue la mención a los Ferrocarriles Federales Suizos (SBB), de los que se decía que usaban agentes de IA para optimizar los viajes de los pasajeros, afirmación que un portavoz de SBB desmintió. De manera aún más sorprendente, el informe contradecía datos de la propia KPMG: citaba una "investigación de KPMG" que indicaba que el 55% de los CEOs consideraba la IA su principal prioridad de inversión, mientras que el informe oficial de la firma, 'KPMG 2025 CEO Outlook', publicado en el mismo mes, establecía esa cifra en el 71%.

El riesgo de "envenenar la información"

Este episodio subraya un peligro crítico en la era de la IA: la facilidad con la que información falsa, generada automáticamente, puede ser legitimada y difundida por fuentes consideradas fiables. Documentos publicados por las "Big Four", como KPMG, son a menudo citados en otras investigaciones y artículos, lo que podría llevar a una cascada de desinformación o "alucinaciones de segunda mano".

Un portavoz de KPMG declaró que la compañía "se toma en serio la exactitud e integridad de su contenido publicado" y confirmó que el informe fue retirado para "revisar las circunstancias que rodearon su publicación". Sin embargo, el daño ya estaba hecho, pues algunas afirmaciones y estadísticas falsas del informe ya habían sido replicadas por otras publicaciones y citadas directamente por modelos de lenguaje como ChatGPT y Gemini.

El incidente con el informe de KPMG sirve como una severa advertencia para todas las organizaciones. La inteligencia artificial es una herramienta poderosa, pero su implementación debe ir acompañada de una supervisión humana constante y escrupulosa. La validación de fuentes, la verificación de datos y el pensamiento crítico siguen siendo insustituibles para garantizar la integridad y fiabilidad de la información en un mundo cada vez más automatizado.