Alerta en Latinoamérica: Fraude bancario digital con IA se dispara
Los intentos de estafas digitales en la región crecieron un 155% en 2025, impulsados por nuevas tecnologías que permiten ataques más sofisticados y a gran escala.

América Latina enfrenta una crisis de seguridad sin precedentes en su sector bancario digital. Durante 2025, los intentos de fraude experimentaron un aumento alarmante del 155%, una escalada impulsada por la democratización de herramientas de inteligencia artificial que están abaratando y simplificando la ejecución de ciberataques complejos. Este nuevo panorama amenaza por igual a fintechs y bancos tradicionales, poniendo en jaque la confianza de millones de usuarios.
La nueva era del cibercrimen: más accesible y sofisticado
La principal transformación en el ecosistema del fraude digital es la sofisticación de los métodos de ataque. Las estafas basadas en ingeniería social, diseñadas para manipular a los usuarios y hacer que revelen información confidencial, se han convertido en la norma. Sin embargo, son las tácticas más avanzadas las que muestran el crecimiento más preocupante.
El fraude que utiliza herramientas de acceso remoto (RAT), que permiten a los criminales tomar control de los dispositivos de sus víctimas, se ha disparado en más de un 400%. Paralelamente, los ataques perpetrados desde dispositivos robados crecieron un 344% en el último año, demostrando que el robo físico es ahora una puerta de entrada directa a la vida financiera de las personas.
México y Colombia: epicentros del fraude
Aunque el problema es regional, ciertos países se han convertido en focos rojos. México lidera las cifras de vulnerabilidad, con un incremento del 324% en los intentos de toma de control de cuentas (ATO), una modalidad en la que los delincuentes secuestran el acceso a las cuentas bancarias para vaciarlas. Esta cifra es casi el doble del ya elevado aumento del 188% registrado en Colombia, consolidando a ambas naciones como los principales objetivos de los ciberdelincuentes en la región.
Los atacantes han evolucionado de simplemente robar credenciales a fabricar identidades sintéticas mediante IA, haciendo mucho más difícil para las instituciones financieras distinguir entre un cliente legítimo y un atacante. Canales de comunicación masiva como WhatsApp y SMS (smishing) se han convertido en los vehículos preferidos para lanzar las primeras fases de estos ataques, engañando a usuarios desprevenidos con mensajes personalizados.
El desafío para la banca y la protección del consumidor
Esta nueva ola de fraudes representa un desafío estructural para la industria financiera. Los criminales ya no operan de forma aislada; ahora encadenan diferentes técnicas, combinando estafas de voz, phishing y malware para ejecutar transferencias fraudulentas antes de que los bancos puedan reaccionar. La rapidez del proceso, sumada a la sofisticación de las herramientas, está superando las defensas tradicionales.
Ante esta realidad, la colaboración entre instituciones se vuelve fundamental. La creación de redes de inteligencia interbancarias para compartir información sobre amenazas en tiempo real es una de las estrategias clave que se están implementando. Para los consumidores, la alerta es máxima: es crucial verificar la autenticidad de todas las comunicaciones, desconfiar de solicitudes urgentes de información y utilizar todas las capas de seguridad disponibles, como la autenticación de dos factores, para proteger sus activos en un entorno digital cada vez más hostil.
